Invernaderos

Los riesgos a que están expuestos los Riesgos biológicos trabajadores de invernaderos son similares a los riesgos que tienen el resto de trabajadores agrícolas, aunque en este caso, hay algunos aspectos diferenciadores.

Algunas fuentes, como el gabinete de estudios de la entidad financiera Rabobank, sitúan a España como el segundo país del mundo con mayor superficie de invernaderos, solo superado por China.

Según la Encuesta sobre Superficies y Rendimientos de Cultivos (ESYRCE), en España, la superficie destinada a cultivo en invernadero supera las 69.000 Ha, lo que supone un 0,14% sobre el total de las tierras de cultivo. En España, se empezaron a construir a finales de los años 70 en Murcia, Alicante, Granada y, especialmente, en Almería.

El hecho de poder controlar la temperatura, humedad y otros factores ambientales permite favorecer el desarrollo de plantas fuera de su periodo de cultivo habitual, así como cultivar determinados productos en lugares donde no sobrevivirían por las condiciones climáticas del lugar. Por ello, no es de extrañar que se empleen sobre todo para el cultivo de verduras y hortalizas, plantas de escasa altura, flores, y plantas raras y exóticas.

Precisamente las condiciones que permiten el cultivo de estos frutos son que los provocan que las condiciones a las que se ven expuestos los trabajadores no sean las más idóneas. Se trata de lugares cerrados en los que se controla las condiciones ambientales, pero los valores de estas no se seleccionan con la finalidad de que las personas se encuentren bien, sino del crecimiento de las plantas y por ello suelen ser temperaturas elevadas, con un alto nivel de humedad que crean un entorno difícil e incómodo para las personas. Es tas mismas condiciones hace que la utilización de abonos, fertilizantes y productos fitosanitarios tenga unas características distintas a su uso en exteriores, pudiendo tener peores consecuencias sobre la salud.

Por otra parte, aunque la construcción de los invernaderos suele realizarse por empresas de construcción, las tareas de mantenimiento del mismo suelen correr a cargo de los propios trabajadores de la explotación, pudiendo por tanto estar expuestos a caídas de altura desde la cubierta, o riesgos eléctricos por ejemplo.

 

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Información básica

Aquí respondemos a algunas de las dudas básicas de invernaderos.

Se entiende por invernadero un lugar cerrado, estático y accesible a pie, dotado habitualmente de una cubierta exterior translúcida de vidrio o de plástico, dentro del cual se puede obtener un microclima mediante el control de la temperatura, de la humedad y de otros factores ambientales, además, se pueden proporcionar sistemas automáticos de riesgo y ventilación, lo cual se utiliza para la producción y de cultivos de forma controlada.

Esto presenta una serie de beneficios tales como la precocidad en el crecimiento de los frutos, permitir la producción fuera de época, ahorro de agua y fertilizantes, facilitar el control de insectos y plagas, etc.

Tenemos que distinguir entre los invernaderos temporales, de estructuras sencillas realizadas con materiales efímeros y sin cimientos y los invernaderos permanentes, los cuales disponen de estructuras sólidas, cimentadas, dotadas de infraestructuras complejas de duración indeterminada, en general superior a diez años.

Se pueden clasificar también en función del sistema de cultivo (enarenado, hidropónico o aeropónico) y, por supuesto, por el diseño estructural: planos o tipo parral, tipo raspa y amagamado, en capilla o doble capilla, tipo túnel o semiciíndrico o tipo Venlo.

Además del propio invernadero, en estas explotaciones hay otras instalaciones permanentes para el riego, almacenamiento de productos y equipos de trabajo, etc., cada una de las cuales presenta sus propios riesgos.

La construcción de los invernaderos suele hacerse a través de empresas del sector de la construcción. Los riesgos que se pueden producir en esta fase, están por tanto relacionados con los riesgos propios de la construcción y son los relativos al emplazamiento, cimentación, estructura, colocación de cubiertas, fachadas, arriostramientos, alambrados, instalación de plásticos y en su caso, de sistemas de ventilación y/o riego.

Las tareas de mantenimiento a veces se contratan a empresas de servicio, pero en muchos casos, se llevan a cabo por el propio personal de la instalación. Las más habituales son las siguientes:

  • Colocación de mallas y plásticos: se sustituyen los que se van deteriorando. Son trabajos que se realizan en la cubierta (teniendo que desplazarse por la estructura) y en las bandas laterales donde se emplean escaleras de mano o incluso andamio. Pueden producirse arañazos con el alambre y cortes por las herramientas de corte. Las tareas de mantenimiento de las ventilaciones son similares.
  • Acondicionamiento de la balsa de riego: la balsa debe limpiarse con agua a presión y cepillos. En ocasiones, el plástico se encuentra muy estropeado y es necesario sustituirlo.
  • Labores de albaliñería: pequeñas reparaciones de la estructura de obra como de almacenes, casetas, los caminos, etc.
  • Blanqueo, encalado o sombreo: supone cubrir de cal la estructura para evitar las radiaciones, para lo que hay que acceder a la cubierta y a la totalidad de las bandas laterales. En septiembre se retira la capa de cal, con agua o mezcla de agua y amoniaco.
  • Reparación y limpieza del sistema de pulverización y riego: Las tareas de limpieza consisten en lavar con agua a presión el depósito, la bomba, las tuberías y la pistola de pulverización. El mantenimiento supone el cambio de boquillas, membranas retenes y válvulas. A veces hay que reparar las gomas cortando el trozo dañado y empalmando, para lo que su dilata la goma con un soplete de gas y se sujeta con una abrazadera.

Según el documento elaborado por el Grupo “Sector Agrario” de la CNSST, “Aunque no está siendo aplicado en la práctica, existen múltiples argumentos que indican la obligatoriedad de incluir la construcción de los invernaderos permanentes en el ámbito de aplicación del Real Decreto 1627/1997, de 24 de octubre, por el que se establecen disposiciones mínimas de seguridad y de salud en las obras de construcción. La aplicación de este Real Decreto, dotaría a los invernaderos de unas infraestructuras de seguridad que supondrían unas mejoras de las condiciones de seguridad y salud no solo durante la construcción de los distintos tipos de invernadero sino incluso posteriormente, en los trabajos de mantenimiento a lo largo de la vida de los mismos. Ejemplo: Colocación de redes de protección, barandillas perimetrales, puntos de anclaje para cinturones de caída, etc.”

Este Grupo de Trabajo realizó en el citado trabajo dos propuestas para solventar esta carencia:

Carencia 3

Falta de medidas preventivas en el diseño de invernaderos, que elimine o minimice los riesgos durante su mantenimiento y utilización.

Propuestas:

  • Aplicación a los invernaderos de carácter permanente, a efectos de medidas de prevención, de lo establecido en el Real Decreto 1627/1997 de 24 de octubre, de Disposiciones mínimas de seguridad y salud en las obras de construcción.
  • Establecimiento de un baremo similar al especificado en el Real Decreto 1627/1997, donde se concrete a partir de qué parámetros el invernadero permanente, debe formar parte del Proyecto el Estudio o Estudio Básico de Seguridad y Salud.

NTP

icono-link NTP 1001: Invernaderos artesanales: riesgos de seguridad en su construcción y mantenimiento (I)

icono-link NTP 1002: Invernaderos artesanales: riesgos de seguridad en su construcción y mantenimiento (II)

MÁS INFORMACIÓN

icono-link Trabajos en invernaderos: análisis de riesgos

Los trabajos propios del cultivo en invernadero son similares a los que se realizan en agricultura.

  • Preparación del terreno: eliminando restos que puedan quedar del cultivo anterior y malas hierbas e incorporación de estiércol nuevo. Se pueden hacer de manera manual o con ayuda mecánica. Habitualmente son tareas de verano, trabajando en condiciones ambientales extremas y con gran cantidad de polvo en el ambiente. Las operaciones manuales a nivel de suelo obligan a la adopción de posturas incómodas.
  • Desinfección del suelo: para aumentar la temperatura del suelo, disminuir la evaporación del agua, impedir el crecimiento de malas hierbas, y aumentar la concentración de CO2 en el suelo, se cubre de una capa de arena o similar. Como tarea preparatoria, también se suele realizar en verano, utilizando elementos cortantes (cuchillo, tijera o cutter) y es necesario adoptar posturas inadecuadas como inclinada o en cuclillas. La operación suele realizarse en verano y se utiliza manteniendo el tronco en posición.
  • Transplante/siembra: Según el tipo de cultivo, se realizará la siembra o el trasplante con cepellón. En ambos casos la operación es manual, se realiza de pie, con las piernas flexionadas y el tronco inclinado hacia delante. En plantaciones tempranas, una vez realizado el trasplante, se puede proceder a la colocación de tunelillos de plástico para incrementar la temperatura.
  • Poda: con la ayuda de tijeras o cuchillos, se eliminan brotes axilares dejando uno o varios tallos o guías. Suele requerir la adopción de posturas inadecuadas.
  • Deshojado: consiste en eliminar las eliminan hojas viejas o enfermas o aquellas que no permiten la aireación e iluminación en el interior de la planta. Según el cultivo, puede requerir el uso de tijeras o cuchillos.
  • Pinzamientos: consiste en cortar los brotes terminales de los tallos principales para detener el crecimiento de los cultivos en el momento adecuado o aumentar el número de brotes secundarios. Las exigencias de esta tarea son muy similares a las de la poda y deshojado.
  • Aclareo de frutos defectuosos o excesivos: en algunos cultivos es necesaria la utilización de tijeras o cuchillos.
  • Eliminación de residuos: tras las operaciones de poda, deshojado, pinzamiento o aclareo de frutos es necesario retirar todos los restos, lo que generalmente se hace manualmente con la ayuda de rastrillos.
  • Manipulación de insectos polinizadores: esta actuación requiere la manipulación de las colmenas con el empleo de medios auxiliares
  • Preparación y aplicación de plaguicidas y fertilizantes: los aplicadores de productos fitosanitarios tienen que tener un carnet que garantice el conocimiento de los riesgos derivados de la preparación del caldo y su aplicación mediante las distintas técnicas existentes. Muchos de estos productos pueden causar daños a la salud y las vías de exposición son variadas, teniendo que conocerlas y emplear los equipos de protección individual adecuados. Se encontrará información sobre el riesgo derivado de estos productos al realizar tareas en los cultivos que han sido tratados previamente, para lo que habrá de respetarse los periodos de reentrada correspondientes.
  • Entutorados: su finalidad es guiar el crecimiento de la planta favoreciendo la comodidad del trabajo y la calidad de los frutos. Para ello, se extienden unos hilos sujetos a la estructura del invernadero siguiendo la línea de cultivo, a los cuales se van enganchando los hilos que sujetaran y guiarán la planta durante su crecimiento, dejando caer un hilo encima de cada planta.
  • Recolección: consiste en coger los frutos maduros. Por lo general se depositan en cajas que se van colocando en torno al pasillo central, de donde pueden ser ubicadas en carros de recolección o paletizadas y sacadas con un torito o una traspaleta, bien al almacén o directamente a un camión. Según el tipo de cultivo, puede ser necesario adoptar posturas forzadas, ya que puede haber frutos desde a ras de suelo hasta alturas considerables. Además se produce una manipulación manual de cargas importante.

La aplicación del Real Decreto 486/1997 presenta una especial problemática, ya que en el art. 1.2 de este Real Decreto, excluye de su ámbito de aplicación “los campos de cultivo, bosques y otros terrenos que formen parte de la empresa o centro de trabajo agrícola o forestal, pero que estén situados fuera de la zona edificada de los mismos”.

En base a lo anterior, la propuesta adoptada por el grupo de trabajo “Sector Agrario” de la Comisión Nacional de Seguridad y Salud en el trabajo (CNSST), es que se considerará como lugar de trabajo los tipos de invernaderos de carácter permanente, siendo así aplicable el Real Decreto 486/1997 para ellos.

Según el documento aprobado por la CNSST a este respecto, “las condiciones de seguridad y salud en los trabajos en invernaderos podrían mejorar notablemente mediante la aplicación de muchas de las disposiciones contenidas en el Real Decreto”.

Como lugares de trabajo deberán cumplir las disposiciones mínimas de señalización, servicios higiénicos y locales de descanso, material de primeros auxilios, así como cumplir con las condiciones de protección contra incendios.

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