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¿Qué hacer cuando la evaluación revela que existe un riesgo para la salud?

La reducción del riesgo evaluado se puede conseguir seleccionando y aplicando las medidas preventivas que mayor incidencia tengan sobre las variables que el proceso de evaluación haya revelado como las más importantes.

En general, se pueden agrupar en:

A. Calor

  • Acciones y medidas sobre las condiciones ambientales:
    • Apantallamiento o encerramiento de focos de calor radiante, previendo sistemas de refrigeración de eso elementos.
    • Aislando térmicamente los locales.
    • Disponiendo de sistemas de ventilación general que renueven el aire caliente o reduzcan los niveles de humedad.
    • Utilizando sistemas de acondicionamiento del aire, del local o de zonas del local.
    • Incrementando la velocidad del aire hasta los límites tolerables.
  • Acciones y medidas sobre las variables individuales (actividad física, indumentaria):
    • Utilizando medios mecánicos para la manipulación de cargas.
    • Reduciendo el tiempo de exposición mediante la rotación entre puestos de trabajo o el establecimiento de pausas, que deben ser cortas pero frecuentes, por ejemplo, es mejor descansar 15 minutos cada hora que una hora cada 4 de trabajo.
    • Utilizando ropa de trabajo ligera y transpirable que permita la evaporación del sudor.
    • Cubriendo la cabeza con sombreros o gorras de ala ancha, refrescando periódicamente el cuerpo y la cabeza con agua.
    • Utilizando ropa de protección reflectante para reducir la transferencia del calor por radiación. Tener en cuenta que al cubrir la piel también se reduce la posibilidad de refrigeración de la misma por convección o evaporación del sudor.
    • Utilizando ropa (chalecos, trajes) con sistemas de refrigeración incorporados.
  • Otras acciones y medidas preventivas:
    • Aclimatación al calor: fenómeno fisiológico por el que individuos expuestos a calor intenso mejoran la calidad de su respuesta fisiológica frente a la agresión que reciben. La aclimatación se logra en un periodo breve (aproximadamente una semana) en la que, paulatinamente, se va incrementando la duración de la exposición hasta alcanzar la totalidad de la jornada laboral. Pero también se pierde con rapidez por lo que tras un periodo de ausencia hay que volver a realizar la aclimatación.
    • Hidratación mediante la ingesta de pequeñas cantidades (un vaso) de agua fresca o bebida isotónica cada 20 minutos.

B. Frío

  • Acciones y medidas sobre las condiciones ambientales:
    • Utilizando sistemas de calefacción del local o de zonas del local.
    • nstalando dispositivos de calor radiante, localizados en los puestos de trabajo más expuestos.
    • Aislando las superficies metálicas. Apantallando las superficies frías para evitar el contacto con las mismas.
    • Disminuyendo la velocidad del aire en el entorno del trabajador.
    • Disminuyendo la humedad relativa para evitar la formación de escarcha.
  • Acciones y medidas sobre las variables individuales (actividad física, indumentaria):
    • Incrementando la producción interna de calor debido al trabajo muscular. Esta medida debe ajustarse a los requerimientos del trabajo y a las capacidades del individuo.
    • Evitando realizar únicamente tareas de vigilancia, combinando esta tarea con otras que supongan mayor actividad física.
    • Establecimiento de pausas en zonas habilitadas. Son preferibles las pausas largas y menos frecuentes que las cortas y más frecuentes.
    • Utilizando ropa de protección seleccionada teniendo en cuenta el aislamiento térmico que proporcionan, la protección frente a la humedad, la permeabilidad al aire y vapor de agua, y considerando los requisitos ergonómicos (movilidad, destreza, campo de visión, etc.).
  • Otras acciones y medidas preventivas:
    • Ingesta de bebidas calientes para recuperar las pérdidas de energía calorífica. Así como, limitar el consumo de café por su efecto diurético y modificador de la circulación sanguínea, el objeto es minimizar la pérdida de agua y evitar la vasodilatación.
¿Qué tipos existen?

Al igual que ocurre con el resto de ondas electromagnéticas, las clasificadas como radiaciones ópticas se pueden dividir en varias subclases en función de sus características físicas de frecuencia y longitud de onda. Cada uno de estos tipos tendrá unos intervalos de energía asociados y, por lo tanto, unos efectos característicos al interactuar con la materia.

En el grupo de las radiaciones ópticas encontramos tres tipos diferentes:

  • Utravioleta: son las radiaciones más energéticas del grupo; de hecho, la parte de este grupo más próxima a los rayos X en el espectro puede considerarse radiación ionizante bajo determinadas condiciones. Comprende las longitudes de onda de 100 nm a 400 nm. A su vez se divide en los subtipos A, B y C.
  • Visible: se sitúan a continuación de las ultravioleta en el espectro y en el nivel de energía que propagan. Este grupo de radiaciones es el único que el ojo humano es capaz de percibir. La región que ocupan en el espectro es la correspondiente a las longitudes de onda entre 400 nm y 770 nm.
  • Infrarrojo: es la radiación menos energética dentro del grupo de las radiaciones ópticas. Ocupa la banda del espectro correspondiente desde los 770 nm a 1 mm. A su vez se divide en los subtipos A, B y C.

Diagrama de las radiaciones ópticas

¿Qué tipos de radiaciones ionizantes existen?

Existen varios tipos de radiaciones ionizantes. Cada uno de ellos va a tener un origen, energía y capacidad de penetración diferente. Algunos de ellos tienen una naturaleza física corpuscular y otros en forma de onda electromagnética.

  • Radiación α (alfa): emisión de partículas formadas por núcleos de helio con energía muy elevada y baja capacidad de penetración.
  • Radiación β (Beta): emisión de electrones o positrones (igual masa que el electrón con carga positiva) desde el núcleo por la transformación de neutrones o protones. Menor energía que las α y capacidad de penetración mayor.
  • Radiación de neutrones: emisión de partículas sin carga. Alta energía y gran capacidad de penetración.
  • Rayos X: radiación electromagnética procedente de los orbitales atómicos. Son las de menor energía pero con gran capacidad de penetración.
  • Rayos γ (gamma): radiaciones electromagnéticas procedentes del núcleo del átomo. Menor energía que α y β pero mayor capacidad de penetración.

 

Diagrama de los diferentes tipos de radiaciones ionizantes