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Bioseguridad

Bioseguridad


Este conjunto de medidas comprende:
1. El seguimiento de unas adecuadas técnicas, procedimientos o normas de trabajo.
2. La contención o aislamiento físico del agente patógeno mediante la utilización de equipos de aislamiento o seguridad (contención primaria) y mediante el adecuado diseño y construcción de las instalaciones del lugar de trabajo (contención secundaria).
3. La formación y capacitación del personal en el seguimiento de las adecuadas prácticas o normas de trabajo y en el correcto uso y mantenimiento de los equipos y de la instalación.
 
Los equipos o barreras de contención primaria evitan o limitan la fuga del agente peligroso al entorno de trabajo y por tanto la exposición del trabajador; suelen ser los equipos de protección colectiva como las cabinas de seguridad biológica, los recipientes estancos y también los equipos de protección individual.
 
Los barreras de contención secundaria se basan en el diseño y construcción del lugar de trabajo con sistemas que eviten la salida del agente peligroso del local, como por ejemplo: construcción de locales o salas estancas con presión negativa, instalación de elementos de descontaminación del aire de salida del local (filtros), de los residuos, de los efluentes, de los equipos o materiales (autoclaves, tanques de descontaminación químicas, etc.) y del personal (control de accesos, cambio de ropa, ducha).
 
Todas estas medidas se combinan para lograr distintos grados de seguridad y aislamiento de la actividad. En función de las distintas combinaciones se establecen cuatro niveles contención, del 1 al 4, de menor a mayor aislamiento. Las principales medidas para cada uno de estos niveles se establecen en el anexo IV y V del Real Decreto 664/1997, sobre la protección de los trabajadores contra los riesgos relacionados con la exposición a agentes biológicos durante el trabajo y más extensamente en su respectiva Guía Técnica de Agentes Biológicos.
 
Aunque la necesidad de aislamiento o contención es mayor cuanto mayor es la peligrosidad del agente biológico utilizado o manipulado; la decisión final sobre el nivel de bioseguridad necesario para trabajar con un determinado agente se debe basar en resultado de una previa evaluación de riesgos de la actividad a realizar.