Fitosanitarios

Los productos fitosanitarios han desempeñado un Riesgos biológicos papel importante en el incremento de la productividad agrícola y se estima que sin ellos disminuiría la producción de alimentos al menos en un 30%. Sin embargo, por su propia naturaleza pueden ser peligrosos para la salud y el medio ambiente.

 

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Información básica

Aquí respondemos a algunas de las dudas básicas de fitosanitarios.

Según el artículo 2 del Reglamento (CE) nº 1107/2009 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 21 de octubre de 2009, relativo a la comercialización de productos fitosanitarios y por el que se derogan las Directivas 79/117/CEE y 91/414/CEE del Consejo, se define producto fitosanitario como los productos, en la forma en que se suministren al usuario, que contengan o estén compuestos de sustancias activas, protectores o sinergistas, y que estén destinados a uno de los usos siguientes:

  1. Proteger los vegetales o los productos vegetales de todos los organismos nocivos o evitar la acción de estos, excepto cuando dichos productos se utilicen principalmente por motivos de higiene y no para la protección de vegetales o productos vegetales.
  2. Influir en los procesos vitales de los vegetales como, por ejemplo, las sustancias que influyen en su crecimiento, pero de forma distinta de los nutrientes.
  3. Mejorar la conservación de los productos vegetales, siempre y cuando las sustancias o productos de que se trata no estén sujetos a disposiciones comunitarias especiales sobre conservantes.
  4. Destruir vegetales o partes de vegetales no deseados, excepto las algas, a menos que los productos sean aplicados en el suelo o el agua para proteger los vegetales.
  5. e) Controlar o evitar el crecimiento no deseado de vegetales, excepto las algas, a menos que los productos sean aplicados en el suelo o el agua para proteger los vegetales.

Por otra parte Reglamento (UE) no 528/2012 del Parlamento Europeo y del Consejo, relativo a la comercialización y el uso de los biocidas, los define como:

  • Toda sustancia o mezcla, en la forma en que se suministra al usuario, que esté compuesto por, o genere, una o más sustancias activas, con la finalidad de destruir, contrarrestar o neutralizar cualquier organismo nocivo, o de impedir su acción o ejercer sobre él un efecto de control de otro tipo, por cualquier medio que no sea una mera acción física o mecánica,
  • Toda sustancia o mezcla generada a partir de sustancias o mezclas distinta de las contempladas en el primer guion, destinada a ser utilizada con la intención de destruir, contrarrestar o neutralizar cualquier organismo nocivo, o de impedir su acción o ejercer sobre él un efecto de control de otro tipo, por cualquier medio que no sea una mera acción física o mecánica.

En este contexto, podemos definir:

  • Formulación o preparado: Todo plaguicida compuesto de una o varias sustancias o ingredientes activo-técnicos y, en su caso, ingredientes inertes, coadyuvantes y aditivos, en proporción fija.
  • Ingrediente activo-técnico: Todo producto orgánico o inorgánico, natural, sintético o biológico, con determinada actividad plaguicida, con un grado de pureza establecido.
  • Coadyuvantes: Las sustancias tales como tensioactivos, fluidificantes, estabilizantes y demás, que sean útiles en la elaboración de plaguicidas por su capacidad de modificar adecuadamente las propiedades físicas y químicas de los ingredientes activos.
  • Aditivos: Aquellas sustancias tales como colorantes, repulsivos, eméticos y demás que, sin tener influencia en la eficacia de los plaguicidas, sean utilizadas en la elaboración de los mismos con objeto de cumplir prescripciones reglamentarias u otras finalidades.
  • Ingredientes inertes: Aquellas sustancias o materiales que, unidos a los ingredientes activos para la preparación de formulaciones, permiten modificar sus características de dosificación o de aplicación.
  • Protectores: Sustancias o preparados que se añadan a un producto fitosanitario para eliminar o reducir los efectos fitotóxicos del producto fitosanitario en determinadas plantas.
  • Sinergistas: Sustancias o preparados que puedan aumentar la actividad de las sustancias activas de un producto fitosanitario.
  • Coformulantes: Sustancias o preparados que se usen o estén destinados a usarse en un producto fitosanitario o en un adyuvante, pero que no sean sustancias activas ni protectores o sinergistas.
  • Adyuvantes: Sustancias o preparados que consistan en coformulantes, o preparados que contengan uno o varios coformulantes, en la forma en que se suministren al usuario y se comercialicen para que el usuario los mezcle con un producto fitosanitario, y que mejoren su eficacia u otras propiedades plaguicidas.

Existe una extensa legislación relativa a la comercialización y uso de productos fitosanitarios con el objetivo de que su uso no suponga un riesgo para salud humana y animal y del medio ambiente.

A continuación se presenta un resumen en orden cronológico con la legislación sobre el uso de productos fitosanitarios relacionada con la protección de la seguridad y salud de los trabajadores.

La Reglamentación Técnico-Sanitaria para la fabricación, comercialización y utilización de plaguicidas, aprobada por el Real Decreto 3349/1983, recoge las condiciones que deben cumplir los locales de almacenamiento y las instalaciones destinadas a efectuar tratamientos con plaguicidas, así como los aplicadores y el personal de las empresas dedicadas a ello. Se indican asimismo algunas manipulaciones y prácticas de seguridad en la utilización de plaguicidas.

El Real Decreto 1416/2001 sobre envases de productos fitosanitarios establece que dichos productos deben ser puestos en el mercado a través del sistema de depósito, devolución y retorno o, alternativamente, a través de un sistema integrado de gestión de residuos de envases y envases usados.

La Ley 43/2002 de sanidad vegetal, establece la base jurídica en materia de comercialización y utilización de productos fitosanitarios, así como en las relativas a la racionalización y sostenibilidad de su uso, implantando un nuevo marco legal para el desarrollo y aplicación de la normativa específica sobre esta materia, que distribuye las competencias de la Administración General del Estado y las Comunidades Autónomas, delimitando las responsabilidades de los organismos públicos y de las entidades y particulares afectados. El artículo 41, referente a la utilización de productos fitosanitarios, recoge los deberes de los usuarios y manipuladores de productos fitosanitarios y de quienes presten servicios de aplicación de productos fitosanitarios.

El Real Decreto 1201/2002 regula la producción integrada de productos agrícolas. Este sistema voluntario incluye, entre las normas generales de producción integrada, un grupo de ellas sobre control integrado de plagas, en el que es obligatorio anteponer a los métodos químicos, los métodos biológicos, biotecnológicos, culturales, físicos y genéticos.

La nueva legislación comunitaria, publicada a finales de 2009, incluye el Reglamento (CE) nº 1107/2009, relativo a la comercialización de productos fitosanitarios, y la Directiva 2009/128/CE, por la que se establece el marco de la actuación comunitaria para conseguir un uso sostenible de los plaguicidas. Ambas normativas han modificado profundamente las vigentes anteriormente en materia de comercialización y utilización de productos fitosanitarios, incorporando los principios de la estrategia para el uso sostenible de plaguicidas y atendiendo a lo establecido en el VI Programa Comunitario de Acción Medioambiental. El paquete legislativo se complementa con el Reglamento (CE) nº 1185/2009, relativo a las estadísticas de plaguicidas, que establece un marco común para la elaboración sistemática de estadísticas comunitarias relativas a la comercialización y utilización de productos fitosanitarios. Las estadísticas, junto con otros datos pertinentes, servirán, en particular, para cumplir los objetivos de la Directiva sobre uso sostenible de los plaguicidas.

La legislación europea sobre comercialización y uso de productos fitosanitarios garantiza un alto nivel de protección de la salud humana y entre sus ámbitos de interés se incluye la protección de los trabajadores. La Directiva 2009/128/CE, por la que se establece el marco de la actuación comunitaria para conseguir un uso sostenible de los plaguicidas, ha sido transpuesta mediante el Real Decreto 1702/2011, de inspecciones periódicas de los equipos de aplicación de productos fitosanitarios, junto con el Real Decreto 1311/2012, por el que se establece el marco de actuación para conseguir un uso sostenible de los productos fitosanitarios.

La Directiva 2009/128/CE establece que los Estados miembros deben adoptar planes de acción nacionales para fijar sus objetivos cuantitativos, metas, medidas, calendarios e indicadores, a fin de reducir los riesgos y los efectos de la utilización de plaguicidas en la salud humana y el medio ambiente, además de fomentar el desarrollo y la introducción de la gestión integrada de plagas (GIP), así como de planteamientos o técnicas alternativos con objeto de reducir la dependencia del uso de plaguicidas químicos.

En este sentido, cumpliendo asimismo lo dispuesto en el Real Decreto 1311/2012, se aprobó en diciembre de 2012 el primer Plan de Acción Nacional para conseguir un uso sostenible de productos fitosanitarios, de acuerdo con el mandato comunitario.

Cabe por último destacar la Directiva 2009/127/CE, por la que se modifica la Directiva 2006/42/CE en lo que respecta a las máquinas para la aplicación de plaguicidas, ya que aunque su objetivo es el de incluir los requisitos esenciales de protección del medio ambiente para el diseño y la fabricación de nuevas máquinas en la Directiva 2006/42/CE, pretende garantizar al mismo tiempo que dichos requisitos sean coherentes con los de la Directiva 2009/128/CE, por lo que respecta al mantenimiento y a la inspección de estos equipos, estando además íntimamente relacionados con los requisitos esenciales de protección de la salud y la seguridad de las personas. La Directiva 2009/127/CE se ha traspuesto al ordenamiento español por medio del Real Decreto 494/2012.

La etiqueta de un formulado fitosanitario es la principal fuente de información para asegurar en cada caso, un uso seguro y efectivo del plaguicida, por lo que debe acompañar siempre al producto, desde el mismo momento de su adquisición y hasta la eliminación del envase. Lo habitual es que la etiqueta esté fijada de forma permanente en el envase del formulado, sin embargo, en algunos casos concretos, parte de la información de la etiqueta puede estar contenida en un prospecto independiente aunque, a todos los efectos, este prospecto se considerará parte integrante de la etiqueta.

La normativa de aplicación sería el Reglamento (CE) 1272/2008 sobre sobre Clasificación, Etiquetado y Envasado de Sustancias y Mezclas (“Reglamento CLP”). No obstante durante un periodo de tiempo será muy probable utilizar productos con el etiquetado antiguo, el cual venía reglamentado por: El Real Decreto 363/95 por el que se regula la Notificación de Sustancias Nuevas y Clasificación, Envasado y Etiquetado de Sustancias Peligrosas (relativo a sustancias) y el Real Decreto 255/2003 por el que se aprueba el Reglamento sobre clasificación, envasado y etiquetado de preparados peligrosos (relativo a preparados), ambos transposiciones de Directivas.

Los elementos de prevención que figuran necesariamente en la etiqueta son las “Clases de Peligro”, los “Pictogramas de Peligro”, las “Frases H” y las “Frases P”, según la “Legislación del Reglamento CLP”.

Además de las exigencias derivadas de la reglamentación aplicable a la clasificación, etiquetado, envasado, etc. de productos químicos, las especiales características de los productos fitosanitarios, provocaron la aparición del Reglamento (CE) n° 1107/2009 del Parlamento Europeo y del Consejo, relativo a la Comercialización de Productos Fitosanitarios y el posterior Reglamento (CE) nº 547/2011 (UE) nº 547/2011 de la Comisión, por el que se aplica el Reglamento anterior en lo que se refiere a los Requisitos de Etiquetado de los Productos Fitosanitarios.

La naturales limitaciones informativas que impone una etiqueta hace que se haya desarrollado otra herramienta de información de seguridad y salud mucho más extensa para el usuario y cuyo nombre es “Ficha de Datos de Seguridad”, FDS (en inglés Material Safety Data Sheet, MSDS). Este documento, que proporciona una gran cantidad de datos y referencias sobre el formulado, debe ser entregado al usuario en el momento de la adquisición del producto.

NORMATIVA RELACIONADA

icono-link Legislación sobre comercialización, clasificación y etiquetado

icono-link Legislación fitosanitarios

Los plaguicidas pueden clasificarse de muchas formas, pero las más importantes son según su acción específica, sus propiedades toxicológicas, y el grupo químico a que pertenecen.

Atendiendo a su acción específica pueden efectuarse múltiples clasificaciones de este tipo y algunas sustancias tienen varias actividades plaguicidas. Por ejemplo acaricidas (elimina ácaros), herbicida (elimina malas hierbas), defoliante (desprende hojas), regulador del crecimiento (Estimula o retarda el crecimiento de plantas o insectos).

Según las propiedades toxicológicas

El Reglamento CE 1272/2008 (CLP) recoge en el Anexo I los siguientes peligros para la salud (Toxicidad aguda, Corrosión o irritación cutáneas, Lesiones oculares graves o irritación ocular, Sensibilización respiratoria o cutánea, Mutagenicidad en células germinales, Carcinogenicidad, Toxicidad para la reproducción y Peligro por aspiración).

Esta información se encuentra presente en la etiqueta y ficha de datos de seguridad.

Según grupos químicos

La clasificación por grupos químicos es fundamental, puesto que los aspectos relacionados con la toxicología e higiene laboral suelen ser similares para los plaguicidas pertenecientes al mismo grupo. Estos son: Organoclorados, Organofosforados, Carbamatos, Piretroides, Bipiridilos, Clorofenoxiácidos, Cloro/Nitrofenoles, Organomercuriales, Tiocarbamatos, Triazinas: , Organoestánnicos, Otros: Existen otras muchas familias químicas, de las que algunos representantes se utilizan como plaguicidas. Algunas de ellas son: Sustancias inorgánicas, Hidrocarburos halogenados, Ureas sustituidas, Ftalimidas, Diazinas, Dinitroanilinas, etc.

NTP

icono-link NTP 512: Plaguicidas organofosforados (I): aspectos generales y toxicocinética

icono-link NTP 513: Plaguicidas organofosforados (II): toxicodinamia y control biológico

Durante el uso de un producto fitosanitario pueden identificarse diferentes etapas en las que es posible que se produzca una contaminación del trabajador.

Estas etapas van desde la compra del producto, su transporte y almacenamiento, la realización de la mezcla y carga del producto en el equipo de aplicación, el tratamiento del cultivo con el producto fitosanitario hasta la posterior limpieza del equipo y la eliminación de los residuos. Adicionalmente es necesario tener en cuenta a otro grupo de trabajadores que, aunque sin intención de manipular directamente los productos fitosanitarios, pueden estar expuestos a los residuos de estos depositados en la superficie foliar del cultivo al acceder al cultivo para la realización de actividades tales como recolección, el entutorado, el deshojado, etc. Igualmente deberá tenerse en cuenta la posible exposición a «Circunstante» (transeúnte, persona que, por casualidad, se encuentra en una zona donde se está aplicando o se ha aplicado un producto fitosanitario, o en un lugar directamente adyacente, pero no con el fin de trabajar en la zona tratada ni con el producto tratado) y de «Residentes» (persona que vive, trabaja o visita una entidad cerca de zonas tratadas con productos fitosanitarios, pero no con el fin de trabajar en la zona tratada ni con el producto tratado). Por último, los consumidores pueden estar expuesto si el límite de residuos en el fruto sobrepasa lo estipulado en el proceso de autorización del producto fitosanitario.

La reducción de los riesgos y los efectos del uso de los productos fitosanitarios en la salud humana y el medio ambiente, ámbitos estrechamente ligados, junto con la mejora de la eficacia de los productos durante las mencionadas actividades, es uno de los objetivos del Real Decreto 1311/2012.. En particular su Capítulo IX “Manipulación y almacenamiento de los productos fitosanitarios, envases y restos”, constituye un complemento legal fundamental a la Ley de Prevención de Riesgos Laborales para la adopción de medidas preventivas en cada una de las actividades con exposición a productos fitosanitarios.

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icono-link Criterios de evaluación de la estimación de la exposición a productos fitosanitarios de los operarios, trabajadores, residentes y transeúntes

icono-link Guidance on the assessment of exposure of operators, workers, residents and bystanders in risk assessment for plant protection products

Las aplicaciones de productos fitosanitarios pueden realizarse mediante equipos de aplicación manual (mochilas o lanzas hidráulicas o centrífugas), mediante equipos mecánicos (tractores con pulverización hidráulica, hidroneumática, neumática o centrífuga), así como mediante instalaciones automatizadas de riego por goteo.

Pulverización hidráulica:

El líquido es impulsado a presión por una bomba hasta las boquillas donde el chorro se rompe en gotas finas debido al estrechamiento de la sección de salida y a la diferencia de presiones entre el interior y el exterior de la boquilla. Algunos diseños incorporan asistencia de aire.

Pulverización hidroneumática:

Las gotas son generadas de igual forma que en el caso anterior pero son transportadas a mayores distancias por la corriente de aire generada por el ventilador.

Pulverización neumática:

La generación de las gotas y su transporte hasta el cultivo tienen lugar mediante una tobera de sección convergente-divergente por la que circula una corriente de aire a elevada velocidad. El líquido, sin presión o a una presión baja, atraviesa un orificio calibrado y llega a una tobera donde choca con la corriente de aire que lo pulveriza en finas gotas y las transporta hacia el objetivo. El tamaño de la gota es inversamente proporcional a la velocidad del aire.

Pulverización centrífuga:

La generación de gotas se produce mediante un disco giratorio en el que entra el líquido por su centro y sale pulverizado por la periferia debido a la fuerza centrífuga. Las gotas alcanzan el objetivo gracias a la energía cinética que poseen al abandonar el disco. El tamaño de gota es inversamente proporcional a la velocidad de giro del disco.

Pulverización termoneumática (termonebulización):

El líquido cae a través de una boquilla en el conducto de escape de un motor a reacción donde se transforma en gotas por acción de la velocidad de los gases de escape y se vaporiza por la energía calorífica aportada. Los vapores pueden condensarse al entrar en contacto con el aire atmosférico.

Espolvoreo:

El sólido previamente dosificado es transportado hacia los difusores mediante una corriente de aire generada por un ventilador.

NTP

icono-link NTP 883: Productos fitosanitarios: medidas preventivas en los equipos de aplicación

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icono-link NTP 1047 Pulverizador de productos fitosanitarios: seguridad

icono-link NTP 1067 Pulverizador de productos fitosanitarios: requisitos de inspección.

La evaluación toxicológica que se realiza durante el proceso de autorización de los productos fitosanitarios, basada en los estudios sobre la sustancia activa y los preparados, debe permitir la determinación del nivel de exposición admisible para el operario (AOEL), que es la cantidad máxima diaria de sustancia activa a la que el operario puede estar expuesto sin sufrir consecuencias nocivas para la salud. Este nivel se expresa en miligramos de sustancia química por kilogramo de peso corporal del operario. Por tanto, la dosis absorbida de una sustancia activa debe ser inferior a su correspondiente AOEL.

Para la evaluación de la exposición durante el proceso de autorización, el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad a través de su Subdirección General de Sanidad Ambiental y Salud Laboral ha elaborado unos “Criterios de evaluación de la estimación de la exposición a productos fitosanitarios de los operarios, trabajadores, residentes y transeúntes” con la colaboración del Centro Nacional de Medios de Protección del Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo. Sin embargo, la utilización de estos criterios (uso de modelos de cálculo, estudios de campo para medir la exposición dérmica y/o respiratoria, etc.) es difícil de aplicar a la hora de realizar la evaluación de riesgos por parte de un servicio de prevención.

La evaluación de riesgos desde el punto de vista laboral se efectuará de acuerdo con la normativa vigente recogida en el Artículo 3 del Capítulo II del Real Decreto 374/2001 sobre la protección de la salud y seguridad de los trabajadores contra los riesgos relacionados con los agentes químicos durante el trabajo y en el Capítulo II del Real Decreto 39/1997 por el que se aprueba el Reglamento de los Servicios de Prevención.

Los factores que tienen más influencia en la magnitud de la exposición a productos fitosanitarios, y que por tanto habría que tener en cuenta durante la evaluación de riesgos, son los siguientes:

  1. Actividad. Las operaciones más habituales en el manejo de plaguicidas que pueden originar una exposición de los operarios son la mezcla/carga del producto sin diluir, la aplicación del caldo (producto diluido) y la limpieza y mantenimiento normal del equipo de aplicación.
  2. Tipo de equipo utilizado. El uso de sistemas de carga abiertos o cerrados durante la operación de mezcla/carga, en la cual la exposición suele ser importante debido a que se maneja el producto concentrado, contribuye a reducir el riesgo respecto a la operación manual. La aplicación del producto puede ser manual, mediante un equipo transportado por vehículo o aérea, comportando riesgos de diferente magnitud. Los vehículos equipados con cabinas cerradas con sistemas de ventilación proporcionan una importante protección. Los pulverizadores asistidos por aire originan una exposición mayor que los hidráulicos; los apantallados y las boquillas de baja deriva, también disminuyen la exposición.
  3. Cultivo. Los aspectos dependientes del cultivo con mayor influencia en la exposición son la localización (interior o exterior), altura, masa foliar y anchura de las calles. Otros factores relacionados con el cultivo son la dosis de aplicación y la superficie tratada.
  4. Tipo de formulación. La exposición al producto fitosanitario también depende de las características físico-químicas de la formulación (estado físico, concentración de sustancias activas, volatilidad, etc.). Las formulaciones líquidas son propensas a producir salpicaduras y ocasionalmente vertidos, que pueden acarrear un contacto con la piel. Las sólidas pueden originar riesgo por inhalación de polvo, así como exposición de la cara y ojos.
  5. Envase. El tipo, tamaño y diseño (tamaño de apertura, tipo de asa, etc.) del envase pueden tener influencia en el nivel de exposición.
  6. Condiciones climáticas. La temperatura y la humedad tienen influencia en la volatilidad de las sustancias y en el uso de ropa de protección. La velocidad y dirección del viento tienen mucha influencia en la deriva de la pulverización y, por tanto, en la exposición del aplicador.
  7. Equipos de protección individual. Durante el manejo de plaguicidas se requiere frecuentemente el uso de guantes y ropa de protección y en ocasiones se necesita asimismo protección respiratoria. El uso de tales equipos de protección individual puede reducir drásticamente la exposición dérmica y respiratoria.
  8. Duración y frecuencia de la actividad. La evaluación de riesgos requiere el conocimiento y caracterización de la frecuencia y duración de la exposición sobre una base temporal y de vida. Además de algunos de los factores citados anteriormente, influye el tipo de empresa, el número de trabajadores y en particular los aplicadores profesionales.
  9. Otros factores. Además de los factores mencionados anteriormente, los métodos de trabajo y las prácticas higiénicas tienen gran influencia en la exposición.

MÁS INFORMACIÓN

icono-link Towards a harmonized Risk Assessment and Safe Use of Plant Protection Products (PPP) in the Europe through standardisation - Año 2016

icono-link Exposición a productos fitosanitarios durante la reentrada a cultivos tratados. En Seguridad y Salud en el Trabajo, nº 90, pp. 32-37.

icono-link Criterios de evaluación de la estimación de la exposición a productos fitosanitarios de los operarios, trabajadores, residentes y transeúntes. Ministerio de Sanidad. Nov. 2021

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icono-link Evaluación del riesgo por exposición a productos fitosanitarios - INSST 2020

Una vez realizada la evaluación de riesgo, hay que determinar las medidas de prevención y protección que se deben aplicar, y planificarlas en función de la calificación de riesgo. La implementación debe ser más rápida cuanto mayor es el riesgo y en casos extremos puede ser necesario detener la actividad hasta que se tomen medidas de control y el nivel de riesgo se haya reducido.

Las medidas preventivas deben adoptarse con el siguiente orden de prioridad, citando algunos ejemplos:

Eliminación de riesgo:

Evitar el uso de productos fitosanitarios utilizando un método alternativo de control de plagas, sustituir el plaguicida por otro menos tóxico, usar la formulación menos tóxica, etc.

Reducción o control del riesgo:

Medidas de carácter técnico: Sistemas de carga abiertos o cerrados, envases de mayor seguridad, boquillas de baja deriva, pulverizadores apantallados, cabinas cerradas en tractores, equipos de aplicación más seguros y apropiados al tipo de trabajo, etc.

Buenas prácticas de trabajo: Prestar atención a la dirección del viento, minimizar el número de operaciones, utilizar envases de tamaño adecuado, agua limpia en el lugar de trabajo, etc.

Protección del trabajador: Ropa y guantes de protección, equipo de protección respiratoria, gafas, pantallas faciales, gorras, botas, delantales, etc.

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NTP

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En función de la evaluación del riesgo y de lo establecido en la etiqueta y en la ficha de seguridad del producto fitosanitario, se determinarán los equipos de protección individual que deben ser utilizados durante la aplicación de productos fitosanitarios.

Protección respiratoria

Durante la aplicación de productos fitosanitarios se puede estar expuesto a gases, vapores y/o partículas tóxicas. Para muchos fitosanitarios, el sistema respiratorio es la vía de entrada más rápida y directa hacia el sistema circulatorio.

El gran número de productos fitosanitarios, de diferente naturaleza química, que pueden ser utilizados por un mismo trabajador unido a las distintas formas de aplicación de un mismo producto, dificulta la adopción de medidas de protección colectiva.

Los equipos de protección individual más utilizados son las mascarillas FFP o máscaras P contra partículas, y los A o AX en función del punto de ebullición de la sustancia activa.

Protección de la piel: ropa y guantes de protección

Tanto la ropa como los guantes de protección para proteger la piel de los operarios frente al contacto con las formulaciones de productos fitosanitarios, tanto concentradas como mezcladas con agua en el caldo de aplicación, son medidas de mitigación del riesgo consideradas en las reglamentaciones relacionadas con la comercialización de estos productos. En virtud de estas medidas y la capacidad de protección que se les asigna (factor de protección), la exposición prevista para un determinado escenario se calcula de una forma más precisa por parte de los evaluadores del riesgo.

Por otra parte, la legislación relacionada con la protección de la seguridad y salud de los trabajadores, establece una protección de los mismos a través de la utilización de Equipos de Protección Individual (EPI) efectivos cuando los riesgos no se puedan evitar o no puedan limitarse suficientemente por medios técnicos de protección colectiva o mediante medidas, métodos o procedimientos de organización del trabajo.

En el sector agrario, la ropa que deben usar los aplicadores ha sido siempre tema de debate. La ropa de protección ideal que se demanda en el sector es aquella que ofreciendo protección, sea lo suficientemente transpirable, para permitir su uso en trabajos al aire libre y recintos cerrados, a temperaturas y/o humedad elevada. La combinación de ambas propiedades es un reto difícil de alcanzar y de ahí que, ni el uso de una ropa de trabajo convencional ni un traje de protección química satisfaga las necesidades de estos trabajadores.

Los productos fitosanitarios se presentan comercialmente como una mezcla, donde un ingrediente activo (agente químico), se combina con otros agentes (que pueden incluir disolventes orgánicos) para finalmente, la mayor parte de las veces, mezclarse con agua en una proporción determinada con objeto de su pulverización sobre el cultivo. Son por tanto productos químicos, diluidos en agua en mayor o menor proporción, de manera que una protección efectiva frente al contacto con ellos debe basarse en ropa y guantes cuya barrera frente a los productos químicos haya sido probada y cumplan como EPI con la legislación que le sea de aplicación, en este caso, con lo establecido en el Reglamento (UE) 2016/425 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 9 de marzo de 2016, relativo a los equipos de protección individual.

Los guantes de protección química no suponen un grave problema de incomodidad, aunque su selección, uso adecuado y mantenimiento, sí requiere de ciertas pautas. La ropa de protección química, en cambio, implica más trabas a su aceptación. La clasificación de la ropa de protección química en 6 tipos, que se diferencian en su grado de hermeticidad y en los que material, ha de ser, como en guantes, resistente específicamente a la permeación de los compuestos frente a los que se está expuesto,hacen difícil afinar en la selección ideal.

Tanto los guantes como la ropa de protección química están clasificados en la categoría III, al igual que los equipos de protección respiratoria, por lo que deben llevar el marcado “CE.

Los EPI más comúnmente utilizados en la mayoría de los casos son los equipos de protección tipo 6 contra salpicaduras o tipo 4 contra líquidos.

La norma UNE-EN ISO 27065:2017 “Ropa de protección. Requisitos de rendimiento para la ropa de protección de los operadores que aplican líquidos pesticidas y para los trabajadores expuestos a estos pesticidas aplicados” ha sido elaborada específicamente para contemplar los requisitos de la ropa de protección para operarios expuestos a plaguicidas y presenta una ventaja considerable frente a las normas de ropa de protección química publicadas actualmente y usadas como referencia para operarios expuestos a plaguicidas. Esta norma, cuya elaboración ha sido muy compleja y ha tardado varios años, presenta una ventaja considerable frente a las normas de ropa de protección química publicadas actualmente y usadas como referencia.

Estas ventajas se resumen a continuación:

  • Está elaborada específicamente para los operarios que manipulan productos fitosanitarios e incluye en su campo de aplicación ropa para tareas de aplicación, de mezcla y carga así como para operaciones de reentrada.
  • Contempla tanto la ropa de protección completa como prendas de protección parcial como manguitos, pantalones, chaquetas, delantales y otros accesorios para colocar bajo la mochila de aplicación.
  • Los ensayos del material se realizan con un único producto químico, una formulación de pendimetalina, ya sea concentrada, tal y como se presenta comercialmente, o diluida al 5%.
  • Incluye tres niveles de protección creciente, C1, C2 y C3, en una misma norma, de forma que se convierte en una única norma de referencia para la ropa de protección frente a productos fitosanitarios.

Protección del pie y la pierna

Durante la preparación y aplicación de fitosanitarios es frecuente la salpicadura y caída del producto al suelo, como ocurre durante la aplicación de herbicidas.

El contacto con el pie se puede evitar con el uso de un calzado para uso profesional que ofrezca suficiente protección.

Los EPI más comúnmente utilizados en la mayoría de los casos serían:

  • Calzado de seguridad:
  • Calzado de protección
  • Calzado de trabajo.

Protección ocular

Durante las actividades de manipulación y aplicación de productos fitosanitarios puede existir riesgo de exposición ocular a las sustancias con las que se esté trabajando. En este caso, en función de lo que determine la evaluación de riesgos, se seleccionará el protector ocular más adecuado para cada situación.

Los EPI más comúnmente utilizados en la mayoría de los casos son las gafas de montura integral, pantalla universal o pantalla facial.

NTP

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MÁS INFORMACIÓN

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icono-link Gafas de protección de montura universal

icono-link Pantallas faciales

Los primeros auxilios son un conjunto de actuaciones y técnicas que permiten la atención inmediata del accidentado lo más rápida y adecuadamente posible hasta la llegada del equipo médico profesional con objeto de no agravar las lesiones producidas e incluso salvarle la vida.

Existen unas consideraciones que se deben tener siempre en cuenta ante una situación de emergencia y a la hora de socorrer a un accidentado ya que permitirán evitar errores en la atención del mismo que podrían agravar las lesiones existentes e incluso poner en peligro su vida.

Estos consejos son:

  • Conservar la calma.
  • Evitar aglomeraciones.
  • Dominar la situación.
  • No hacer más que lo indispensable.
  • No mover al accidentado (a menos que sea necesario) hasta que no se haya hecho una valoración primaria de éste.
  • Examinarlo para determinar aquellas situaciones que pongan en peligro su vida.
  • Tranquilizar al accidentado.
  • Mantenerlo caliente.
  • Activar urgentemente el sistema de emergencia.
  • Trasladarlo de forma adecuada y en el vehículo apropiado (ambulancia).
  • No dar nunca medicación.
  • No dar alimentos ni bebidas hasta que se haya hecho una valoración médica.
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