null ¿Cómo interactúa el organismo con el ambiente térmico?

¿Cómo interactúa el organismo con el ambiente térmico?

El ser humano necesita mantener la temperatura de sus órganos vitales dentro de unos márgenes muy estrechos (37ºC ± 1ºC) con el fin de que las numerosas y complicadas reacciones metabólicas se desarrollen en unas condiciones de temperatura en las que la velocidad y el rendimiento de dichas reacciones sean óptimos.

Esta temperatura interna sólo puede ser mantenida constante si existe un equilibrio entre el calor producido por el organismo y el calor que se cede al ambiente. Este equilibrio es lo que se denomina BALANCE TÉRMICO. En cualquier situación, la ganancia neta de calor (S) debe ser cero, es decir, el calor producido internamente (M) más el calor ganado del medio debe ser igual al calor perdido o disipado.

S = M ± R ± C ± K - E

El encargado de lograr que este equilibrio dinámico se mantenga siempre es el hipotálamo, un área del sistema nervioso central situado en la base del cerebro que activa o desactiva determinados mecanismos fisiológicos (tiriteo, vasoconstricción/vasodilatación, sudoración, etc.) cuyo objeto es contrarrestar el signo de las condiciones que suponen pérdida o ganancia de calor.

El intercambio final de calor entre el cuerpo y el ambiente ocurre por los siguientes mecanismos físicos:

  • Radiación (R): todos los cuerpos que se encuentran por encima del cero absoluto emiten o absorben calor en forma de radiación térmica (infrarrojos). El signo del intercambio de calor no depende de las condiciones ambientales, sólo depende de las diferencias de temperatura existentes entre las superficies radiantes fluyendo siempre del cuerpo con mayor temperatura al de menor temperatura.
  • Conducción (K): es el intercambio de calor entre dos cuerpos en contacto. El intercambio se mantiene en equilibrio cuando las temperaturas de los cuerpos se igualan.
  • Convección (C): es el intercambio de calor entre un cuerpo y el fluido en movimiento que lo rodea.
  • Evaporación del sudor (E): es el único mecanismo neto de pérdida de calor. El sudor toma calor de la piel para evaporarse reduciendo así la temperatura de la misma.