Iluminación

La iluminación en los puestos de trabajo Imagen Iluminación debe garantizar condiciones visuales adecuadas que permitan realizar las tareas con seguridad, precisión y bienestar. Una luz insuficiente, mal distribuida o con deslumbramientos puede provocar fatiga visual, errores de apreciación y aumentar el riesgo de accidentes.

Debe asegurarse una correcta combinación de iluminación natural y artificial, con niveles de luz acordes a las exigencias de cada tarea, evitando reflejos, contrastes excesivos y variaciones bruscas de luminancia. En caso de fallo eléctrico, el alumbrado de emergencia debe garantizar una evacuación segura.

Desde el punto de vista ergonómico, la iluminación debe adaptarse a las exigencias visuales de las tareas y a las características de la persona trabajadora, favoreciendo el confort visual, la eficiencia y el bienestar en el entorno laboral.

 

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Información básica

Aquí respondemos a algunas de las dudas básicas sobre iluminación.

La iluminación en un puesto de trabajo es un factor clave para la seguridad, la eficiencia y el bienestar de las personas trabajadoras, dado que una gran parte de la información necesaria para realizar las tareas se recibe por vía ocular.

Una iluminación inadecuada puede provocar errores en la ejecución, accidentes, fatiga visual y disminución del rendimiento. Sus efectos pueden ser inmediatos o acumularse a medio y largo plazo, afectando la comodidad, la concentración y la salud ocular.

El análisis de las condiciones de iluminación requiere considerar múltiples parámetros, incluyendo la intensidad luminosa, la distribución de la luz, la luminancia, los deslumbramientos, la temperatura de color y el flujo luminoso, así como las características individuales de cada persona y las exigencias específicas de la tarea. La gran capacidad adaptativa de las personas puede enmascarar inicialmente deficiencias lumínicas, por lo que es fundamental una evaluación técnica cuidadosa.

Un diseño, instalación y mantenimiento adecuados garantizan condiciones lumínicas seguras y confortables, favoreciendo la salud visual y el desempeño eficiente de las tareas.

Para evaluar ergonómicamente un puesto de trabajo, es necesario identificar los factores de riesgo relacionados con la iluminación. Este análisis comienza determinando la demanda visual de la tarea y las características individuales de cada persona, considerando aspectos como la agudeza visual, la adaptación a la luz y la sensibilidad a la luz. Asimismo, en tareas manuales resulta pertinente contemplar la lateralidad dominante de la persona, ya que esta puede influir en la posición adoptada durante la ejecución de la actividad, en el campo visual efectivo y en la exposición diferencial a fuentes de iluminación.

A continuación, se deben evaluar los elementos clave del entorno luminoso:

  • Sistema de iluminación disponible (natural o artificial).
  • Niveles de iluminación y uniformidad.
  • Presencia de deslumbramientos y reflejos molestos.
  • Desequilibrios de luminancia e iluminancia.
  • Contraste y claridad de la tarea visual.
  • Proyección de sombras que pueda interferir con la percepción.
  • Parpadeos de las luminarias o aparición de efectos estroboscópicos.
  • Calidad de la reproducción cromática para garantizar una percepción fiel de colores.

Este enfoque permite adaptar la iluminación a la tarea y a la persona trabajadora, optimizando el confort visual, la seguridad y el rendimiento laboral.

La exposición a condiciones de iluminación inadecuadas puede producir efectos variados sobre la salud, que van desde molestias temporales hasta daños crónicos. Estos pueden clasificarse de la siguiente manera:

  • Trastornos visuales: la exigencia excesiva del sistema visual puede generar fatiga ocular, sequedad, irritación y, a largo plazo, una disminución de la capacidad visual.
  • Daños no visuales: la persistencia de la fatiga visual puede provocar dolores de cabeza, estrés y disminución del rendimiento, especialmente cuando se manejan datos numerosos o críticos. Entre estos daños, los trastornos musculoesqueléticos son relevantes, ya que suelen derivarse de posturas forzadas adoptadas para compensar deficiencias de iluminación, deslumbramientos o bajos niveles lumínicos.
  • Riesgos de seguridad: la iluminación insuficiente o mal distribuida aumenta la probabilidad de caídas, tropiezos o colisiones con objetos. Además, en situaciones especiales, como áreas con atmósferas explosivas (ATEX), es fundamental que la iluminación cumpla unos criterios de seguridad específicos para evitar riesgos adicionales. Del mismo modo, la iluminación de emergencia debe garantizar una visibilidad suficiente para la evacuación segura y la continuidad de tareas críticas ante fallos del sistema eléctrico.

Cabe destacar que ciertas enfermedades profesionales están directamente relacionadas con la exposición a iluminación deficiente. Por ejemplo, el "nistagmus de los mineros" se desarrolla tras periodos prolongados de trabajo con luz insuficiente y se caracteriza por movimientos involuntarios de los ojos.

La iluminación de cada zona de un lugar de trabajo debe adaptarse a las características de la actividad y a las necesidades visuales de las personas trabajadoras, considerando:

  • Los riesgos para la seguridad y salud derivados de la visibilidad.
  • Las exigencias visuales de las tareas realizadas.
  • Ocasionalmente, las necesidades específicas de cada persona.

Las medidas preventivas se basan en ajustar el sistema de iluminación a las tareas, al entorno y a la persona. Estas acciones pueden implicar la modificación de niveles lumínicos, la redistribución de lámparas y luminarias o la optimización de la calidad de la luz. A modo de ejemplo, algunas medidas técnicas son: 

  • Adaptar el número, la ubicación y las características de las luminarias al tipo de tarea y al entorno.
  • Mantener y revisar periódicamente los sistemas de iluminación para garantizar su correcto funcionamiento.
  • Reducir los deslumbramientos directos e indirectos y los reflejos que dificulten la percepción visual.
  • Evitar desequilibrios de luminancia, parpadeos o efectos estroboscópicos que generen fatiga visual o incomodidad.
  • Ajustar el campo visual y los contrastes para facilitar la percepción de detalles relevantes en la tarea.