Anexo 1. La tarea de chorreado con arena de piezas y estructuras metálicas

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El chorreado con arena es un proceso en seco de limpieza y preparación superficial de productos metálicos. Consiste en lanzar un chorro de arena a alta energía sobre un elemento metálico para retirar de su superficie óxidos metálicos, restos de arena en las piezas fundidas, pinturas, grasa y otros componentes indeseados. Generalmente, este proceso tiene la finalidad de obtener una superficie limpia y rugosa sobre la que posteriormente efectuar otros tratamientos para su protección.

La ejecución de esta tarea se lleva a cabo en lugares de trabajo de diferentes características, ya sea en una sala de chorreado u otro tipo de instalación diseñada expresamente para ello, o en un espacio al aire libre, en particular cuando se trata de hacer este tipo de tratamiento sobre grandes piezas metálicas. También se hace chorreado en recintos semiabiertos, que constan de una edificación con dos o tres paramentos y una cubierta, en tanto que uno o dos frentes están abiertos al aire libre.

Las piezas se colocan sobre el suelo o en una bancada. En el caso de las operaciones de limpieza del casco de un buque, de un puente metálico o de otras estructuras metálicas fijas, el chorro de abrasivo se lanza directamente en el lugar donde se encuentra la instalación objeto de limpieza.

Una planta de chorreado se compone de los siguientes elementos:

  • Un espacio donde se proyecta el chorro de abrasivo sobre la pieza metálica.
  • Un conjunto de equipos de trabajo, integrado básicamente por: silos donde se almacena la arena, un compresor de caudal variable con una presión de 7 a 8 bares, una arenadora equipada con tolva de carga del abrasivo y válvula dosificadora, circuito de transferencia de la arena, además de mangueras, lanza (pistola o portaboquilla) y boquilla para dirigir el chorro.

tarea de chorreado con arena de piezas y estructuras metálicasGeneralmente, la arena se utiliza una sola vez, debido a que aproximadamente el 80% se fragmenta en partículas muy finas. Un alto porcentaje de éstas tienen un diámetro inferior a 16 micrómetros, las cuales permanecen en el aire en forma de polvo en suspensión durante bastantes minutos.

Los trabajadores suelen ir equipados con protección respiratoria semiautónoma asociada a un capuz que les cubre la cabeza, los hombros y la parte superior del pecho.

Aproximadamente cada 25 minutos, el tiempo de duración de proyectar el abrasivo contenido en la arenadora, el operario efectúa una pausa de unos 5 a 8 minutos. Momento que aprovechan para retirarse la protección respiratoria.

El suelo de la zona de tratamiento es frecuente encontrarlo con una capa de unos pocos centímetros de arena ya utilizada. Arena que debería retirarse, al menos, con una frecuencia diaria.

Esta actividad suele ser ejecutada por un sólo trabajador, el “chorreador”, que sujeta con sus manos la lanza con la que proyecta el abrasivo sobre la pieza metálica. En ciertas ocasiones, en particular en los espacios semiabiertos y en exteriores, puede haber otro trabajador que vigila el proceso a una distancia de unos 10 metros y colabora con el “chorreador” en tareas de control del compresor, de la arenadora, suministro y retirada de piezas objeto de tratamiento, retirada de la arena utilizada y otras tareas auxiliares. En determinadas empresas, el “chorreador” rota durante el día o durante la semana con otras tareas de tratamiento superficial, tales como el pintado o el recubrimiento de zinc.

La arena llega a los centros de trabajo en sacos y en cisternas. Las empresas que comercializan arena para chorrear suelen acompañar el producto de una ficha de datos de seguridad.