Trabajo con ordenadores

En los últimos años se han producido grandes avances Imagen Trabajo con ordenadores tecnológicos en este ámbito; sin embargo, los riesgos asociados al uso de estos dispositivos continúan existiendo. Los principales peligros vinculados al trabajo con equipos que incluyen pantallas de visualización son los relacionados con la vista, los trastornos físicos derivados del sedentarismo y de las posturas adoptadas, así como los problemas ocasionados por la carga mental habitual en este tipo de puestos.

 

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Información básica

Aquí respondemos a algunas de las dudas básicas de trabajo con ordenadores.

El trabajo con ordenador es aquel que realiza una persona trabajadora mediante el uso continuado de equipos de sobremesa o portátiles en un puesto de trabajo.

El Real Decreto 488/1997, de 14 de abril, establece las disposiciones mínimas de seguridad y salud relativas al trabajo con equipos que incluyen pantallas de visualización e introduce los siguientes conceptos clave:

  • Pantalla de visualización: cualquier pantalla alfanumérica o gráfica, independientemente del método de representación visual utilizado.
  • Puesto de trabajo: el formado por un equipo con pantalla de visualización, teclado o dispositivo de entrada de datos, programa de interconexión persona/máquina, accesorios ofimáticos, mesa o superficie de trabajo, asiento y el entorno laboral inmediato.
  • Persona trabajadora usuaria: aquella que utiliza equipos con pantallas de visualización de forma habitual y durante una parte significativa de su jornada.

La Guía técnica del INSST (2021) aclara que no existe un número fijo de horas que delimite este concepto. Su consideración depende de factores como la frecuencia, duración, intensidad y ritmo de uso de los equipos, así como de las condiciones del trabajo y de la persona que ocupa el puesto.

Por tanto, la determinación de quién debe ser considerado persona trabajadora usuaria a los efectos del Real Decreto debe basarse en una evaluación global del puesto y de los riesgos asociados, y no únicamente en el tiempo de exposición a la pantalla.

Las personas trabajadoras que utilizan equipos con pantallas de visualización están expuestas principalmente a tres tipos de riesgos:

  • Riesgos visuales: el más común es la fatiga visual o astenopía, provocada por el esfuerzo ocular prolongado al enfocar de cerca o realizar cambios de enfoque continuos. Factores como una iluminación inadecuada, defectos visuales no corregidos o la falta de descansos favorecen la aparición de esta fatiga. También es frecuente la sequedad ocular, asociada a una baja humedad ambiental y a la reducción del parpadeo durante el trabajo continuado con pantallas.
  • Riesgos físicos: derivados de posturas inadecuadas o mantenidas y del estatismo propio de los puestos de oficina. Pueden causar molestias y trastornos musculoesqueléticos -como dolores cervicales, lumbares o en extremidades superiores- y favorecer el sedentarismo.
  • Carga mental: surge del equilibrio entre las demandas cognitivas del trabajo y las capacidades de la persona trabajadora. Un nivel adecuado puede mejorar el rendimiento, mientras que una carga excesiva o insuficiente puede originar fatiga mental, estrés, errores, desmotivación o ansiedad.

La Guía técnica del INSST (2021) destaca que estos riesgos pueden interactuar entre sí y deben evaluarse conjuntamente con otros factores del puesto -equipo, mobiliario, condiciones ambientales y software- conforme a las disposiciones mínimas del Real Decreto 488/1997.

Las medidas preventivas para los puestos con pantallas de visualización deben abordarse en tres ámbitos principales:

  1. Diseño ergonómico del puesto: el puesto debe adaptarse a las necesidades de la tarea y a las características de quien lo ocupa, incorporando mobiliario ajustable, una disposición adecuada de pantalla, teclado y accesorios, así como software accesible y fácil de usar.
  2. Organización del trabajo: la planificación de las tareas es esencial para reducir riesgos. Deben considerarse el tipo de tarea, el grado de atención requerido, la alternancia de actividades, la duración y el ritmo de uso del equipo, así como la programación de pausas regladas o a discreción del personal del puesto.
  3. Información y formación: las personas trabajadoras deben conocer los riesgos asociados y las medidas preventivas disponibles. La formación debe incluir el uso correcto del equipo, los ajustes ergonómicos, la realización de pausas activas y la adopción de hábitos que reduzcan la fatiga visual, física y mental.

La persona empleadora debe garantizar la vigilancia de la salud de todo el personal usuario de pantallas de visualización, conforme a la Ley de Prevención de Riesgos Laborales y al Reglamento de los Servicios de Prevención. Esta vigilancia debe ser específica, proporcional al riesgo, voluntaria, confidencial, documentada y continuada en el tiempo.

Se lleva a cabo siguiendo protocolos específicos, entre ellos los relativos al uso de pantallas de visualización y a los movimientos repetidos de las extremidades superiores, que permiten detectar factores de riesgo como la fatiga visual o la sequedad ocular, derivados de la concentración prolongada, los ajustes de enfoque y las condiciones ambientales.

Cuando se detecte su necesidad, la persona trabajadora tiene derecho a un reconocimiento oftalmológico realizado por un especialista y, si los correctores habituales no resultan suficientes ni es posible adaptar el puesto, a dispositivos correctores especiales diseñados para el trabajo con pantallas.

La desconexión digital es el derecho del personal trabajador a no atender comunicaciones ni realizar tareas de carácter profesional fuera de su tiempo de trabajo, tal y como reconoce la Ley Orgánica 3/2018, de 5 de diciembre, de Protección de Datos Personales y garantía de los derechos digitales. Este derecho contribuye a preservar los periodos de descanso, mejorar el bienestar y favorecer la conciliación de la vida personal y laboral.

En los puestos donde se utilizan pantallas de visualización -como ordenadores, tabletas o teléfonos inteligentes-, la desconexión digital adquiere una relevancia especial desde la perspectiva ergonómica. La exposición continuada a dispositivos y la sensación de disponibilidad permanente pueden aumentar la carga mental, favorecer la fatiga visual y dificultar la recuperación necesaria tras la jornada laboral. Fomentar una desconexión adecuada ayuda a mantener hábitos de trabajo más saludables y a prevenir riesgos asociados a la sobrecarga cognitiva y al uso prolongado de pantallas.

Para más información, puede consultarse el espacio monotemático del INSST dedicado a la desconexión digital.