null Factores de riesgo para los TME

Factores de riesgo para los TME

Los factores de riesgo se definen como aquellos fenómenos, elementos o acciones de naturaleza física, orgánica, psicológica o social que por su presencia de una forma muy intensa, con una alta frecuencia y/o durante un tiempo de exposición significativo, pueden llegar a producir la aparición de trastornos musculoesqueléticos

Históricamente se consideraban como tales la fuerza, la repetición, la postura y/o la falta de descanso. Si bien es verdad que estos son los principales factores implicados, actualmente, se sabe que son muchos los factores que de forma aislada o no, pueden intervenir en la aparición de estos trastornos. Aunque hay muchas clasificaciones, a continuación exponemos la de la Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo.

FACTORES QUE POTENCIALMENTE CONTRIBUYEN AL DESARROLLO DE TME

  1. Factores físicos
    • Aplicación de fuerza
    • Movimientos repetitivos
    • Posturas forzadas y estáticas
    • Presión directa sobre herramientas y superficies
    • Vibraciones
    • Entornos fríos o excesivamente calurosos
    • Iluminación insuficiente
    • Niveles de ruido
  2. Factores organizativos y psicosociales
    • Alta exigencia, falta de control y escasa autonomía
    • Baja satisfacción
    • Trabajo repetitivo y monótono a un ritmo elevado
    • Falta de apoyo por compañeros, supervisores y directivos
  3. Factores individuales
    • Historia médica
    • Capacidad física
    • Edad
    • Obesidad
    • Tabaquismo

En el sector agrario podemos encontrar prácticamente todos estos factores.

La aplicación de fuerza es el esfuerzo requerido por el trabajador para poder ejecutar la tarea, generalmente transmitida a través de la mano. Es evidente en muchos de las tareas a realizar. Aquí se incluirían todas las tareas de manipulación de cargas como el levantamiento, el transporte, la tracción y el empuje, y sin duda esto son actividades que no faltan en ninguna de las actividades del sector ya sea agricultura, silvicultura o ganadería. Y no solo porque se manipula la propia materia prima, sino también en la utilización de herramientas manuales pesadas y/o elementos auxiliares como escaleras.

Imagen de postura forzada en el trabajoLos movimientos repetitivos suponen la repetición de los mismos gestos con los mismos grupos osteomusculares. Cuanto más repetitiva sea la tarea, más rápidas y frecuentes serán las contracciones musculares, exigiendo de esta manera un mayor esfuerzo al músculo, aumentando la fatiga. En estos casos, puede producirse el daño aunque la fuerza requerida no sea importante. Se encuentra con frecuencia en actividades como la recolección manual o el entutorado, trabajos de poda.

En cuanto a las posturas hay que diferenciar entre postura forzada y estática, aunque pueden darse de forma conjunta los mecanismos por los que se puede producir la lesión son diferentes. Una postura forzada es aquella que supone que una determinada articulación salga de sus ángulos fisiológicos de confort generando una hiperflexión, hiperextensión y/o hiperrotación articular, que podrían generar un incremento de la fatiga muscular y un daño en los tejidos periarticulares. El estatismo postural se produce cuando el músculo debe mantener la contracción durante un tiempo determinado. La contracción prolongada del músculo comprime los vasos sanguíneos provocando un menor aporte de sangre al músculo, provocando la aparición de fatiga muscular. La recolección, tanto de plantas que se encuentran a ras de suelo (agachados, de rodillas), como los trabajos en árboles que obligan a elevar los brazos o las tareas de limpieza, son ejemplos de actividades con estos factores de riesgo.

La presión directa sobre herramientas y superficies, se produce fundamentalmente al utilizar herramientas manuales que pueden provocar compresión sobre tendones, vasos sanguíneos y nervios, como por ejemplo unas tijeras de podar. También se han observado efectos negativos en la utilización de la mano como herramienta para golpear.

En el sector podemos encontrar exposición a vibraciones tanto mano-brazo como de cuerpo completo. Las vibraciones en la extremidad superior son generalmente transmitidas por herramientas tales como la desbrozadora o la motosierra por ejemplo y son un factor evidente de patologías a poder provocar una disfunción de los nervios, inadecuada circulación sanguínea y trastornos degenerativos de huesos y articulaciones. Las vibraciones de cuerpo completo se producen sobre todo en los conductores de tractores y maquinaria agrícola y afectan fundamentalmente a la zona dorsolumbar.

Las condiciones climáticas son también importantes como factor de riesgo. Las altas temperaturas favorecen la aparición de fatiga y la transpiración de las manos puede hacer que el agarre de los objetos sea menos firme, teniendo que realizar un mayor esfuerzo para mantenerlo. Por el contrario, si la temperatura es demasiado baja, se entumecen los músculos, se pierde destreza manual y se dificultan los movimientos. En el sector agrario menos frecuente es que nos encontremos con una temperatura y demás factores ambientales en el rango ergonómicamente adecuado. Además no se dispone de medios para actuar frente a estos factores.

Los problemas derivados de la iluminación son igualmente insoslayables cuando se presentan al realizar las actividades en el exterior en su mayor parte. Una iluminación deficiente puede dificultar valorar adecuadamente la posición y distancia de las cosas, pudiendo producir malos agarres y accidentes. También, de forma inconsciente, provoca forzar posturas que pueden llevar a molestias en hombros y cuello. No hay que olvidar que se pueden producir también problemas por exceso en la iluminación o por situarla de forma inadecuada de manera que provoquen deslumbramientos (por ejemplo en invernaderos y explotaciones ganaderas).

El ruido puede participar como factor de riesgo cuando los trabajadores se encuentren en las proximidades de fuentes de ruido tales como maquinaria por ejemplo. Los efectos que puede producir relacionados con la aparición de TME son aquellos que se relacionan con el estrés, las distracciones y la aparición de fatiga.

Son numeroso los artículos y estudios que relacionan factores organizativos y psicosociales con la aparición de TME. Sin embargo, los factores concretos, los mecanismos y la relación inequívoca causa-efecto aún está por determinar. Algunos factores tales como el contenido del trabajo, el estilo de mando, la escasa participación, la ambigüedad de rol, etc, se han explicado a través de que favorecen la aparición de estrés y éste aumenta la tensión muscular por encima de la necesaria para realizar la actividad. Son temas que se están estudiando y de los cuales podremos tener más información en los próximos años.

Y no cabe duda de que todo lo anterior produce sus efectos sobre los individuos, de ahí la importancia de los factores individuales. la edad. eñ sexo, la antigüedad en el puesto de trabajo, la existencia de patologías asociadas y propio estilo de vida son fundamentales en la epidemiología de estos trastornos. La población que trabaja en el sector agrario es una población ligeramente más envejecida que en otras actividades, lo que además del riesgo per se, implica la probabilidad de tener un peor estado de salud. La habilidad y la experiencia, así como el entrenamiento en la realización de las tareas podrían ayudar a prevenir los daños, pero el tipo de contratación por cortos periodos de tiempo y la formación inadecuada que se ofrece en ocasiones actúan de forma negativa favoreciendo la aparición del daño.