Diseño de puestos de trabajo

Un diseño adecuado del puesto de trabajo que tenga en Imagen Diseño de puestos de trabajo cuenta los factores tecnológicos, económicos, organizativos y humanos es fundamental para garantizar la seguridad y la salud de quienes lo ocupan, generando efectos positivos tanto en la actividad laboral como en el bienestar de las personas. Por el contrario, un diseño inadecuado puede conllevar la aparición de riesgos para la salud y la seguridad, además de potenciar efectos negativos al combinarse con otros riesgos ya existentes.

El diseño de los puestos de trabajo implica un enfoque integral en el que deben considerarse múltiples y diversos factores, entre los que destacan: los espacios disponibles, las condiciones ambientales, los distintos elementos o componentes necesarios para realizar la tarea (y sus interacciones), las características propias de la actividad, la organización del trabajo y, como factor esencial, las personas que lo desempeñan.

En este apartado se presenta información relacionada con la normativa técnica, documentos de referencia, herramientas de evaluación y materiales divulgativos vinculados al diseño de los puestos de trabajo.

 

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Normas técnicas

Listado con las normas técnicas disponibles para la materia de diseño de puestos de trabajo.

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Información básica

Aquí respondemos a algunas de las dudas básicas de diseño de puestos de trabajo.

El diseño de los puestos de trabajo constituye un elemento esencial dentro de la ergonomía y debe abordarse de forma integral, considerando de manera conjunta los aspectos físicos, cognitivos, organizativos y ambientales que influyen en la relación entre la persona y su entorno laboral. Esto implica tener en cuenta tanto las capacidades físicas y mentales individuales como la estructura organizativa, las condiciones del ambiente y la interacción con herramientas, equipos y sistemas.

El ámbito del diseño ergonómico comprende tanto el conjunto del centro de trabajo como cada uno de sus puestos específicos, abarcando las siguientes áreas principales:

  • Diseño físico del puesto: se refiere al estudio de los espacios, los alcances y los planos de trabajo, los cuales deben adaptarse a la diversidad antropométrica de las personas trabajadoras. Considerar las diferencias en tamaño, forma y proporciones corporales es esencial para asegurar comodidad, accesibilidad y seguridad.
  • Diseño ergonómico de productos: engloba la concepción de máquinas, herramientas, utensilios y equipos de protección individual, ya que su configuración influye directamente en la forma y funcionalidad global del puesto de trabajo.
  • Diseño de las condiciones ambientales: se centra en los factores físicos del entorno laboral, como la iluminación, el ruido, la temperatura, la ventilación o las vibraciones. Una adecuada distribución de las fuentes de luz o la disminución del nivel sonoro son medidas que contribuyen significativamente a un entorno más saludable y ergonómicamente adecuado.
  • Diseño desde la ergonomía cognitiva: contempla los procesos mentales y de interacción persona-sistema, incluyendo la interpretación de señales, el diseño de controles y mandos, así como la presentación de información en interfaces digitales o sistemas informáticos.
  • Diseño ergonómico del tiempo y la organización: hace referencia a la planificación temporal y organizativa del trabajo, que abarca aspectos como la distribución de la jornada, los turnos, las pausas, los descansos y el ritmo de trabajo.

De acuerdo con la norma UNE EN-ISO 6385:2016, el proceso de diseño de los puestos de trabajo se desarrolla en una serie de fases sucesivas que garantizan la integración de los principios ergonómicos en todas las etapas del sistema laboral. Estas fases son las siguientes:

  • Recopilación de información: en esta primera etapa se reúnen los requisitos de producción, junto con las características, capacidades y limitaciones humanas. Además, se identifican las demandas vinculadas con la eficiencia, la seguridad, la salud, el bienestar y la eficacia técnica del sistema.
  • Definición de funciones: consiste en establecer las tareas específicas del sistema y asignarlas adecuadamente a personas o equipos, teniendo en cuenta las capacidades y limitaciones humanas para asegurar un desempeño efectivo y seguro.
  • Diseño básico: en esta fase se concreta la asignación de funciones dentro de una estructura de trabajo coherente que represente las interacciones entre los distintos elementos del sistema, manteniendo siempre un enfoque centrado en la persona.
  • Diseño detallado: se desarrollan los componentes específicos del sistema, tales como la organización del trabajo, las tareas, el entorno, los equipos, el software, el espacio y el propio puesto de trabajo, prestando especial atención a la interdependencia entre ellos.
  • Implantación y validación: esta etapa comprende la fabricación, la instalación y la puesta en marcha del diseño, junto con la información, la formación y la elaboración de documentación necesarias para su correcta utilización. La validación permite comprobar que el sistema opera conforme a los objetivos previstos.
  • Evaluación: una vez implementado el diseño, se realiza una comparación entre las previsiones iniciales y los resultados finales, supervisando su evolución en el tiempo para prevenir posibles desviaciones o deterioros del sistema.

La antropometría constituye el punto de partida fundamental en el diseño ergonómico, ya que conocer las dimensiones corporales humanas es esencial para concebir adecuadamente un puesto de trabajo adaptado a las personas.

Esta disciplina se divide en dos grandes tipos:

  • Antropometría estática: analiza las medidas fijas del cuerpo humano, es decir, aquellas que no dependen del movimiento. Existen numerosas dimensiones que pueden ser de interés según el elemento a diseñar. Por ejemplo, la altura de los ojos en posición sentada resulta un dato clave al planificar un puesto con pantalla de visualización.
  • Antropometría dinámica: estudia las posiciones y movimientos que realiza el cuerpo durante la ejecución de una tarea. Por ejemplo, el alcance máximo del brazo no depende únicamente de su longitud estática, sino también de los movimientos del hombro y la rotación parcial del tronco.

Es importante recordar que no todas las personas poseen las mismas proporciones corporales y que alguien con una medida promedio en una dimensión (como la altura) puede no encontrarse en la media respecto a otras (por ejemplo, la longitud del brazo). Existe, por tanto, una variabilidad interindividual significativa. No obstante, en poblaciones relativamente homogéneas, las medidas antropométricas suelen distribuirse según una curva normal o campana de Gauss.

En función de los objetivos del diseño y del grupo de usuarios, la aplicación de los datos antropométricos puede abordarse de diferentes formas:

  • Diseño para la media: se basa en utilizar el valor promedio de la población. Este enfoque solo es adecuado para elementos de baja importancia ergonómica, ya que representa aproximadamente al 50 % de los individuos. Un ejemplo clásico sería el grosor estándar de un lápiz.
  • Diseño para los extremos: considera a los individuos situados en los límites de la distribución antropométrica, tanto en el extremo inferior ("pequeños") como en el superior (“grandes”). En Ergonomía, se diseña para el percentil 5 cuando el objetivo está relacionado con alcances, de manera que la persona de dimensión mayor siempre podrá alcanzar el objeto.  Por otro lado, el diseño para el percentil 95 se usa para calcular espacios, de este modo se asegura la compatibilidad ergonómica para la mayoría de la población, ya que las personas de menor tamaño se adaptarán sin dificultad.  
  • Diseño regulable: busca ofrecer ajustabilidad para adaptarse a diferentes usuarios, abarcando normalmente el rango entre los percentiles 5 y 95 (P5-P95). Ejemplos habituales son las sillas o mesas regulables en altura.
  • Diseño personalizado: se aplica en casos en los que las dimensiones corporales de la persona se apartan de los rangos habituales o cuando existen características específicas que requieren una adaptación individualizada del diseño.

Los principales factores de riesgo en el diseño de los puestos de trabajo son aquellos elementos que pueden afectar la salud, la seguridad y el bienestar de las personas si no se consideran adecuadamente en la planificación del puesto. Entre los más comunes se encuentran:

  • Factores ergonómicos: posturas forzadas, movimientos repetitivos y manipulación de cargas, derivados en algunos casos de un diseño inadecuado del mobiliario o de una organización deficiente del espacio de trabajo.
  • Factores ambientales: iluminación insuficiente, ruido excesivo, vibraciones, temperaturas extremas o mala ventilación.
  • Factores organizativos: ritmo de trabajo elevado, falta de pausas, tareas mal distribuidas o comunicación deficiente.
  • Factores cognitivos y psicosociales: sobrecarga mental, monotonía, estrés o falta de control sobre la tarea.

Las medidas preventivas en el diseño de los puestos de trabajo buscan evitar riesgos desde su origen, adaptando el entorno, las tareas y los equipos a las características de las personas. Entre las principales acciones destacan:

  • Diseñar espacios adecuados que permitan una postura cómoda y segura.
  • Ajustar mobiliario y herramientas según las dimensiones corporales de la persona trabajadora.
  • Controlar las condiciones ambientales, como iluminación, temperatura, ruido o ventilación.
  • Organizar el trabajo para evitar sobrecarga física o mental, incluyendo pausas y ritmos adecuados.
  • Facilitar la participación de la persona trabajadora en la mejora del puesto y la detección de riesgos.
  • Garantizar la accesibilidad e inclusión, considerando la diversidad de la plantilla.