Carga física

La carga física de trabajo se refiere Imagen Carga Física al conjunto de exigencias físicas que implica la realización de una tarea para una persona, así como la respuesta del organismo ante dichas exigencias. Está determinada, entre otros factores, por el tipo e intensidad del trabajo muscular, las posturas adoptadas, la aplicación de fuerzas, la manipulación manual de cargas, los movimientos repetitivos y el tiempo de recuperación.

Cuando las exigencias del trabajo superan o no se ajustan a las capacidades de la persona trabajadora, puede producirse sobrecarga y fatiga física y aumentar el riesgo de trastornos musculoesqueléticos (TME).

 

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Información básica

Aquí respondemos a algunas de las dudas básicas de carga física.

La carga física en el trabajo es el conjunto de respuestas fisiológicas y biomecánicas que el organismo pone en marcha para hacer frente a las demandas físicas de la tarea (carga externa). Esas demandas se traducen en una respuesta interna (carga interna) que depende de las características individuales de cada persona trabajadora (tamaño corporal, edad, capacidades, habilidades, destrezas). La carga física se manifiesta a través de la contracción muscular, que puede ser dinámica (isotónica) o estática (isométrica). Cuando las exigencias del trabajo no se ajustan a las capacidades de la persona, aparece el sobresfuerzo físico, cuya consecuencia inmediata es la fatiga (reversible mediante descanso) pero que también puede derivar en dolor o trastornos musculoesqueléticos (TME).

Los principales factores de riesgo asociados a la carga física que contribuyen a la aparición de alteraciones en la salud son:

  • Manipulación manual de cargas: levantamiento, transporte, empuje o tracción de cargas que, por sus características o condiciones ergonómicas inadecuadas, entrañan riesgos, en particular dorsolumbares. Incluye la manipulación de seres vivos, y especialmente personas afectando a sectores sanitarios, de cuidados o educativos.
  • Posturas de trabajo forzadas o mantenidas: posiciones que sobrecargan músculos, tendones y articulaciones por amplitudes articulares extremas, asimetrías o mantenimiento estático prolongado.
  • Repetitividad de movimientos: ciclos de trabajo cortos o movimientos casi idénticos que exigen contracciones musculares frecuentes e impiden una recuperación adecuada.
  • Fuerza ejercida: contracciones musculares que pueden reducen el riego sanguíneo y originar fatiga muscular.
  • Tiempo de recuperación insuficiente: los músculos sometidos a trabajo estático necesitan hasta 12 veces el tiempo de contracción para recuperarse completamente; la ausencia de pausas adecuadas incrementa el riesgo de fatiga acumulada.
  • Factores individuales: antigüedad en el puesto, patologías asociadas, estilo de vida, sexo, edad, etc.
  • Otros factores: temperaturas inadecuadas, bien por frio o calor, herramientas o equipos que vibran, uso de guantes, etc.

Se distinguen tres etapas en la evolución de los TME:

  1. Primera etapa: aparecen dolor y fatiga, pero únicamente durante la jornada laboral. Los síntomas remiten con el descanso y los periodos de recuperación. En esta fase, una intervención ergonómica resulta especialmente eficaz. Por ello, es fundamental proporcionar a la persona trabajadora una formación inicial que le permita identificar precozmente la situación, así como dotarla de herramientas para actuar adecuadamente.
  2. Segunda etapa: los síntomas se manifiestan tanto durante la actividad laboral como fuera de ella, y ya no desaparecen con el descanso. La capacidad funcional disminuye, lo que afecta negativamente al rendimiento. Aunque la situación se agrava, una intervención ergonómica sigue siendo efectiva para prevenir un mayor deterioro.
  3. Tercera etapa: el daño se vuelve crónico, persisten los síntomas y se dificulta la realización de tareas habituales. En este punto, las medidas ergonómicas solo pueden contribuir a aliviar parcialmente el dolor, pero no a revertir el daño.

Es importante señalar que este modelo de tres etapas describe la evolución de los TME crónicos o acumulativos, y no la de los TME agudos, que aparecen de forma súbita tras un evento puntual.

Las medidas preventivas deben orientarse al diseño ergonómico del puesto, la alternancia de posturas, la evitación de posturas forzadas, la adecuación de esfuerzos y cargas, y una buena organización del trabajo (ritmos, pausas y descansos), sin olvidar la vigilancia de la salud, la consulta y participación de los trabajadores, y la información y formación.

La carga física de trabajo, cuando las exigencias de la tarea no se ajustan a las capacidades de la persona trabajadora, da lugar a un sobresfuerzo físico cuyas consecuencias para la salud pueden escalonarse en gravedad. La manifestación inmediata es la fatiga muscular, reversible mediante el descanso, que se manifiesta con signos como sensación de calor en la zona muscular, temblores u hormigueo. Sin embargo, si el reposo no se realiza o es insuficiente para la recuperación, pueden aparecer consecuencias más graves como el dolor y, en última instancia, los trastornos musculoesqueléticos (TME). 

Las lesiones, por otra parte, también se pueden dar de manera inmediata. Sirvan a modo de ejemplo los accidentes de trabajo por sobresfuerzo.

La vigilancia de la salud adquiere una especial relevancia en el ámbito de la ergonomía, ya que constituye el punto clave para la detección precoz de posibles alteraciones derivadas de una inadecuada carga física. Cuando acciones como la manipulación manual de cargas, las posturas forzadas o mantenidas, o los movimientos repetitivos no se ajustan a las capacidades de la persona trabajadora, puede aparecer fatiga muscular, dolor y, en última instancia, trastornos musculoesqueléticos (TME).

Para abordar adecuadamente estos riesgos, el Ministerio de Sanidad dispone de Protocolos de vigilancia sanitaria específica de las personas trabajadoras:

Para más información sobre cómo gestionar adecuadamente la vigilancia de la salud, puede consultarse el siguiente apartado específico disponible en la página web del INSST: Vigilancia de la salud: Normativa nacional para Gestión de la prevención.

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Recursos en internet relacionados con la carga mental.