Carga mental

La Carga Mental de Trabajo (CMT) o Carga de Trabajo Mental Imagen Carga Mental (CTM) esconstituye un tema de estudio que la Asociación Internacional de Ergonomía (IEA) integra dentro del área de la Ergonomía Cognitiva.

Se trata de un concepto amplio referido al nivel de actividad mental o de esfuerzo intelectual necesario para desarrollar el trabajo que se encuentra determinado por la interacción compleja de múltiples factores: características de la tarea (demandas cognitivas, ritmo de trabajo, etc.), condiciones ambientales (nivel de ruido, iluminación, etc.), factores organizativos (clima laboral, conflictos en el trabajo, etc.), características individuales (experiencia, edad, formación, etc.) y otros factores socioculturales.

La norma UNE-EN ISO 10075. Principios ergonómicos relativos a la carga mental (en sus partes 1, 2 y 3) proporciona un marco teórico y conceptual para la CMT.

 

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Información básica

Aquí respondemos a algunas de las dudas básicas de carga mental.

En los últimos años, se ha alcanzado un consenso relativamente amplio sobre el contenido de la carga mental “subjetiva” asumiéndose que depende de tres grandes dimensiones:

  1. Exigencias cognitivas o de procesamiento de la información necesario para el desempeño del trabajo. Estas exigencias incluyen tanto a aspectos cuantitativos (volumen de trabajo) como cualitativos (complejidad del trabajo).
  2. Presión temporal entendida como la relación entre el tiempo necesario y el tiempo disponible para ejecutar las tareas.
  3. Demandas emocionales o aspectos del trabajo que requieren de un esfuerzo emocional sostenido.

La norma UNE-EN ISO 10075-1:2017. Principios ergonómicos relativos con la carga mental. Parte 1: Conceptos generales, términos y definiciones utiliza para definir la CMT los términos de presión mental (mental stress) o conjunto de influencias externas del trabajo que afectan mentalmente a la persona trabajadora y pueden identificarse de forma objetiva (características de la tarea, del entorno, de la organización, etc.) y tensión mental (mental strain) o efecto  inmediato que la presión mental tiene sobre la persona trabajadora en función de sus características y  condiciones previas (género, edad, experiencia, formación, etc.).

Según la norma UNE-EN ISO 10075-1:2017 la tensión mental resultante determina diferentes niveles de activación que varían a lo largo de un continuo en función de su intensidad y duración, siendo el nivel óptimo aquel que garantiza una mayor eficiencia funcional.

Los efectos derivados de la tensión mental se clasifican en 4 tipos:

  1. Efectos facilitadores derivados de la exposición a corto plazo. En este caso, el nivel de activación resultante mejora inicialmente el rendimiento de la persona trabajadora.  Se incluyen el calentamiento, la activación y el aprendizaje.
  2. Efectos facilitadores derivados de la exposición a largo plazo o repetida. Tienen lugar cuando el nivel de activación resultante es óptimo y se mantiene a lo largo del tiempo. Hablamos del efecto de la práctica y del desarrollo de competencias. 
  3. Efectos perjudiciales derivados de la exposición a corto plazo. Aparecen cuando el nivel de activación es inadecuado, pero no se mantiene durante mucho tiempo permitiendo que la persona trabajadora se recupere con periodos de recuperación cortos. Entre estos efectos se encuentran la fatiga mental, la monotonía y la vigilancia reducida.
  4. Efectos perjudiciales derivados de la exposición a corto plazo. Esta situación implica la exposición a niveles de activación inadecuados que se mantienen a lo largo del tiempo y que llevan a la persona trabajadora a sufrir el burnout o síndrome de estar quemado.

En el artículo 16 de la Ley 31/1995 de Prevención de Riesgos Laborales y el Capítulo II Sección 1ª del Real Decreto 39/1997 por el que se aprueba el Reglamento de los Servicios de prevención, se establece la obligación legal de evaluar las condiciones de trabajo (incluidas lógicamente aquellas que determinan la carga mental de cada puesto de trabajo) con el fin de identificar y evaluar los riesgos y de adoptar posteriormente las medidas preventivas que resulten necesarias para su eliminación o reducción y control cuando lo anterior no sea posible.

Además, en el Real Decreto 488/1997 sobre disposiciones mínimas de seguridad y salud relativas al trabajo con equipos que incluyen pantallas de visualización establece en sus artículos 3 y 4 de forma específica la inclusión de los riesgos derivados de la carga mental tanto en la evaluación como en la vigilancia de la salud de los trabajadores.

Al igual que cualquier otra condición de trabajo que pueda suponer un riesgo para la seguridad y la salud de las personas trabajadoras, la carga de trabajo deberá ser evaluada.

La UNE-EN ISO 10075-3:2005. Principios ergonómicos relativos a la carga de trabajo mental. Parte 3: Principios y requisitos referentes a los métodos para la medida y evaluación de la carga de trabajo mental aborda los principales aspectos que deben tenerse en cuenta en el proceso de evaluación de la carga mental de trabajo (CMT) y señala que no existe un único método de evaluación válido para todas las circunstancias. La elección del método depende de tres aspectos:

  • ¿Qué se quiere evaluar? La evaluación podrá orientarse a las condiciones de trabajo que causan presión mental (mental stress), a las medidas de la tensión mental (mental strain) o a las medidas de los efectos de la tensión mental en la persona trabajadora (fatiga, monotonía, saturación, etc.).
  • ¿Cómo se va a medir? Pueden emplearse técnicas de registro de medidas fisiológicas, evaluación del rendimiento, análisis del trabajo y de las tareas, cuestionarios en los que las personas trabajadoras expresen su percepción subjetiva o una combinación de varias técnicas.
  • ¿Con qué nivel de precisión? La norma establece tres niveles de precisión: nivel 3 con fines orientativos, nivel 2 para discriminación y nivel 1 para medidas precisas.

En la práctica, los cuestionarios autoinformados son las técnicas más utilizadas. Entre ellos destacan:

  • NASA-TLX (National Aerionautics and Space Administration Task Load Index).  Evalúa seis dimensiones de la carga de trabajo: demanda mental, demanda física, demanda temporal, esfuerzo, rendimiento y nivel de frustración. Es uno de los métodos más utilizados por su aplicabilidad a distintos sectores y tipos de tarea.
  • Escala SWAT (Subjective Workload Assessment Technique). Evalúa la carga mental a partir de tres dimensiones: tiempo, esfuerzo mental y nivel de estrés psicológico. Es útil en entornos donde se requiere una respuesta rápida o multitarea.
  • Escala de Cooper-Harper. Diseñada inicialmente para la aviación, evalúa la dificultad percibida de una tarea y el nivel de esfuerzo mental requerido. Ha sido adaptada a contextos industriales y de servicios .
  • ESCAM (Escala Subjetiva de Carga Mental). Se adapta a contextos laborales variados y evalúa 5 dimensiones: demandas cognitivas y complejidad de la tarea, características de la tarea, organización temporal, ritmo de trabajo y consecuencias para la salud.

La Ley 31/1995, de Prevención de Riesgos Laborales, en su artículo 15 sobre los principios de la acción preventiva, establece que la persona empresaria debe adaptar el trabajo a la persona. Entre otros aspectos, señala la necesidad de diseñar adecuadamente los puestos de trabajo y seleccionar los equipos, métodos de trabajo y procesos de producción con el fin de atenuar el trabajo monótono y repetitivo y reducir sus efectos sobre la salud.

En relación con la carga mental de trabajo (CMT), la Nota Técnica de Prevención 659 del INSST desarrolla los principios de diseño recogidos en la norma UNE-EN ISO 10075, especialmente los relacionados con la intensidad de la carga mental.

Más información: Carga mental

Nota: La norma UNE-EN ISO 10075 ha sido posteriormente actualizada, por lo que las referencias incluidas deben interpretarse conforme a las versiones actualmente vigentes sobre carga mental de trabajo.

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