Presentación de agentes biológicos en el sector agrario

La Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo define los Trastornos musculoesqueléticos (TME) de origen laboral como las alteraciones que sufren estructuras corporales tales como músculos, articulaciones, tendones, ligamentos, nervios, huesos y el sistema circulatorio, causadas o agravadas fundamentalmente por el trabajo y los efectos del entorno en el que éste se desarrolla.

Los TME son un importante riesgo laboral por su elevada frecuencia en todos los sectores, pero en el sector agrario, a pesar de la mecanización que se ha producido en las últimas décadas, sigue existiendo gran cantidad de tareas que requieren del trabajo manual y de la aplicación de fuerza, lo que explica que tengan una gran relevancia. Según Eurostat, la agricultura es la actividad en la que se presentan más problemas musculoesqueléticos relacionados con el trabajo.

Los principales factores de riesgo para la  aparición de TME son la  manipulación de cargas, las posturas inadecuadas y los movimientos repetidos y no cabe duda que estos tres factores están presentes en muchas de las actividades que se realizan en el sector.

En la Encuesta Nacional de Condiciones de Trabajo 6ª EWCS-España,  casi el 80% de los trabajadores del sector encuestados indican que realizan movimientos repetitivos de manos o brazos e igual porcentaje dice adoptar posiciones dolorosas o fatigantes. Mover o llevar cargas pesadas lo realiza un 58% de los trabajadores.

La manipulación de cargas en todas sus variedades es habitual en el sector. La recolección es una de las actividades en que se produce en mayor medida. Debido a las propias características de la tarea, a veces se realiza en posiciones inadecuadas, en suelos poco regulares, con cargas cuyas características son poco ergonómicas como por ejemplo los agarres.

En el caso de actividades ganaderas se encuentra el riesgo añadido de trabajar con animales, a los que hay mover en ocasiones con la dificultad que presenta la movilización de seres vivos que pueden moverse e incluso atacar de alguna manera (mordiendo, coceando, etc.).

Las distintas alturas de los cultivos obligan en ocasiones a la adopción de posturas inadecuadas, teniendo que estar de rodillas, agachado o estirándose y elevando los brazos para llegar a algún sitio concreto. En silvicultura, esto ocurre con gran frecuencia también.

En el sector, el hecho de que por las propias tareas estén expuestos a estos factores se ve agravado por la  premura de tiempo que hay en ocasiones, así como la elevada temporalidad que a veces puede provocar una información poco precisa de los riesgos y de sus medidas de prevención y la escasa o incluso nula formación sobre los mismos.

Por otra parte, algunas de las medidas preventivas que se pueden utilizar en otros tipos de actividades no son útiles en este sector ya que, por ejemplo,  no podemos modificar las condiciones de los lugares de trabajo ni, por supuesto, la  altura de los cultivos o árboles o el tamaño de los animales.