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¿Qué medidas preventivas se pueden aplicar?

Entre las medidas preventivas que se pueden aplicar frente al estrés térmico por calor se encuentran:

  • Verificar las condiciones meteorológicas de forma frecuente e informar a los trabajadores.
  • Limitar las tareas pesadas que requieran un gasto energético elevado. Si es posible, proporcionar ayudas mecánicas para la manipulación de cargas.
  • Proporcionar agua potable en las proximidades de los puestos de trabajo.
  • Habilitar zonas de sombra o locales con aire acondicionado para el descanso de los trabajadores.
  • Instalar ventiladores, equipos de climatización, persianas, estores y toldos para disminuir la temperatura en caso de locales cerrados.
  • Limitar el tiempo o la intensidad de la exposición, haciendo rotaciones de tarea siempre que haya sitios con menor exposición que lo permitan.
  • Planificar las tareas más pesadas en las horas de menos calor, adaptando, si es necesario, los horarios de trabajo.
  • Considerar que es necesario un periodo de 7 a 15 días para que el trabajador se aclimate al calor. Cuando se deja de trabajar en condiciones calurosas durante periodos como las vacaciones o bajas laborales, es necesario volver a aclimatarse al incorporarse de nuevo al trabajo.
  • Aumentar la frecuencia de las pausas de recuperación (cada hora, por ejemplo)
  • Permitir al trabajador, en la medida de lo posible, adaptar su propio ritmo de trabajo.
  • Procurar vestir con ropas amplias, de tejido ligero y colores claros. Proteger la cabeza con gorra o sombrero.
  • Evitar el trabajo individual, favoreciendo el trabajo en equipo para facilitar la supervisión mutua de los trabajadores.
  • Informar a los trabajadores sobre los riesgos relacionados con el calor, sus efectos y las medidas preventivas y de primeros auxilios que hay que adoptar.

En el caso de estrés térmico por frío, algunas de las medidas que se pueden aplicar son:

  • Proteger las extremidades de los trabajadores.
  • Seleccionar la vestimenta adecuada para facilitar la evaporación de sudor.
  • Ingerir líquidos calientes para ayudar a recuperar pérdidas de energía calorífica.
  • Utilizar ropa cortaviento.
  • Realizar reconocimientos médicos previos como una medida adecuada para detectar disfunciones circulatorias, problemas dérmicos, etc.
  • Sustituir la ropa humedecida para evitar la congelación del agua y la consiguiente pérdida de energía calorífica.
  • Disminuir el tiempo de permanencia en ambientes fríos
  • Controlar el ritmo de trabajo.
¿Cómo se evalúa la exposición del trabajador?

Para la evaluación del riesgo por calor se utilizan los denominados índices de estrés que representan, mediante la asignación de un único número, los efectos de los parámetros básicos que caracterizan a un ambiente térmico (temperatura del aire, temperatura de globo, humedad relativa, etc.), El más utilizado es el denominado WBGT que tiene dimensiones de temperatura y que se compara con el valor que corresponde al consumo metabólico del trabajador para estimar la tolerancia de la exposición.

La determinación del estrés por frío es mucho más compleja, aunque el objetivo principal es impedir la hipotermia (la temperatura interna no debe descender por debajo de los 36 ºC) también hay que prevenir las lesiones causadas por el frío en las extremidades y la cabeza.

¿Cuáles son los efectos sobre la salud humana?

La exposición excesiva al calor por razones laborales (trabajo manual en el exterior o que exigen un elevado contacto con ambientes calurosos, por ejemplo invernaderos) es uno de los factores de riesgo para la afectación de la salud por el efecto de altas temperaturas. Esta exposición a temperaturas excesivas puede provocar problemas de salud como:

  • Calambres
  • Síncope o pérdida repentina del conocimiento durante un corto período de tiempo
  • Agotamiento por calor
  • Deshidratación
  • Insolación
  • Golpe de calor

En relación con las bajas temperaturas, éstas pueden provocar entre otros:

  • Malestar general
  • Disminución del rendimiento psicofísico
  • Falta de destreza manual por vasoconstricción
  • Pueden agravar problemas cardiacos y de las vías respiratorias.
Factores de riesgo para los TME

Los factores de riesgo se definen como aquellos fenómenos, elementos o acciones de naturaleza física, orgánica, psicológica o social que por su presencia de una forma muy intensa, con una alta frecuencia y/o durante un tiempo de exposición significativo, pueden llegar a producir la aparición de trastornos musculoesqueléticos

Históricamente se consideraban como tales la fuerza, la repetición, la postura y/o la falta de descanso. Si bien es verdad que estos son los principales factores implicados, actualmente, se sabe que son muchos los factores que de forma aislada o no, pueden intervenir en la aparición de estos trastornos. Aunque hay muchas clasificaciones, a continuación exponemos la de la Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo.

FACTORES QUE POTENCIALMENTE CONTRIBUYEN AL DESARROLLO DE TME

  1. Factores físicos
    • Aplicación de fuerza
    • Movimientos repetitivos
    • Posturas forzadas y estáticas
    • Presión directa sobre herramientas y superficies
    • Vibraciones
    • Entornos fríos o excesivamente calurosos
    • Iluminación insuficiente
    • Niveles de ruido
  2. Factores organizativos y psicosociales
    • Alta exigencia, falta de control y escasa autonomía
    • Baja satisfacción
    • Trabajo repetitivo y monótono a un ritmo elevado
    • Falta de apoyo por compañeros, supervisores y directivos
  3. Factores individuales
    • Historia médica
    • Capacidad física
    • Edad
    • Obesidad
    • Tabaquismo

En el sector agrario podemos encontrar prácticamente todos estos factores.

La aplicación de fuerza es el esfuerzo requerido por el trabajador para poder ejecutar la tarea, generalmente transmitida a través de la mano. Es evidente en muchos de las tareas a realizar. Aquí se incluirían todas las tareas de manipulación de cargas como el levantamiento, el transporte, la tracción y el empuje, y sin duda esto son actividades que no faltan en ninguna de las actividades del sector ya sea agricultura, silvicultura o ganadería. Y no solo porque se manipula la propia materia prima, sino también en la utilización de herramientas manuales pesadas y/o elementos auxiliares como escaleras.

Imagen de postura forzada en el trabajoLos movimientos repetitivos suponen la repetición de los mismos gestos con los mismos grupos osteomusculares. Cuanto más repetitiva sea la tarea, más rápidas y frecuentes serán las contracciones musculares, exigiendo de esta manera un mayor esfuerzo al músculo, aumentando la fatiga. En estos casos, puede producirse el daño aunque la fuerza requerida no sea importante. Se encuentra con frecuencia en actividades como la recolección manual o el entutorado, trabajos de poda.

En cuanto a las posturas hay que diferenciar entre postura forzada y estática, aunque pueden darse de forma conjunta los mecanismos por los que se puede producir la lesión son diferentes. Una postura forzada es aquella que supone que una determinada articulación salga de sus ángulos fisiológicos de confort generando una hiperflexión, hiperextensión y/o hiperrotación articular, que podrían generar un incremento de la fatiga muscular y un daño en los tejidos periarticulares. El estatismo postural se produce cuando el músculo debe mantener la contracción durante un tiempo determinado. La contracción prolongada del músculo comprime los vasos sanguíneos provocando un menor aporte de sangre al músculo, provocando la aparición de fatiga muscular. La recolección, tanto de plantas que se encuentran a ras de suelo (agachados, de rodillas), como los trabajos en árboles que obligan a elevar los brazos o las tareas de limpieza, son ejemplos de actividades con estos factores de riesgo.

La presión directa sobre herramientas y superficies, se produce fundamentalmente al utilizar herramientas manuales que pueden provocar compresión sobre tendones, vasos sanguíneos y nervios, como por ejemplo unas tijeras de podar. También se han observado efectos negativos en la utilización de la mano como herramienta para golpear.

En el sector podemos encontrar exposición a vibraciones tanto mano-brazo como de cuerpo completo. Las vibraciones en la extremidad superior son generalmente transmitidas por herramientas tales como la desbrozadora o la motosierra por ejemplo y son un factor evidente de patologías a poder provocar una disfunción de los nervios, inadecuada circulación sanguínea y trastornos degenerativos de huesos y articulaciones. Las vibraciones de cuerpo completo se producen sobre todo en los conductores de tractores y maquinaria agrícola y afectan fundamentalmente a la zona dorsolumbar.

Las condiciones climáticas son también importantes como factor de riesgo. Las altas temperaturas favorecen la aparición de fatiga y la transpiración de las manos puede hacer que el agarre de los objetos sea menos firme, teniendo que realizar un mayor esfuerzo para mantenerlo. Por el contrario, si la temperatura es demasiado baja, se entumecen los músculos, se pierde destreza manual y se dificultan los movimientos. En el sector agrario menos frecuente es que nos encontremos con una temperatura y demás factores ambientales en el rango ergonómicamente adecuado. Además no se dispone de medios para actuar frente a estos factores.

Los problemas derivados de la iluminación son igualmente insoslayables cuando se presentan al realizar las actividades en el exterior en su mayor parte. Una iluminación deficiente puede dificultar valorar adecuadamente la posición y distancia de las cosas, pudiendo producir malos agarres y accidentes. También, de forma inconsciente, provoca forzar posturas que pueden llevar a molestias en hombros y cuello. No hay que olvidar que se pueden producir también problemas por exceso en la iluminación o por situarla de forma inadecuada de manera que provoquen deslumbramientos (por ejemplo en invernaderos y explotaciones ganaderas).

El ruido puede participar como factor de riesgo cuando los trabajadores se encuentren en las proximidades de fuentes de ruido tales como maquinaria por ejemplo. Los efectos que puede producir relacionados con la aparición de TME son aquellos que se relacionan con el estrés, las distracciones y la aparición de fatiga.

Son numeroso los artículos y estudios que relacionan factores organizativos y psicosociales con la aparición de TME. Sin embargo, los factores concretos, los mecanismos y la relación inequívoca causa-efecto aún está por determinar. Algunos factores tales como el contenido del trabajo, el estilo de mando, la escasa participación, la ambigüedad de rol, etc, se han explicado a través de que favorecen la aparición de estrés y éste aumenta la tensión muscular por encima de la necesaria para realizar la actividad. Son temas que se están estudiando y de los cuales podremos tener más información en los próximos años.

Y no cabe duda de que todo lo anterior produce sus efectos sobre los individuos, de ahí la importancia de los factores individuales. la edad. eñ sexo, la antigüedad en el puesto de trabajo, la existencia de patologías asociadas y propio estilo de vida son fundamentales en la epidemiología de estos trastornos. La población que trabaja en el sector agrario es una población ligeramente más envejecida que en otras actividades, lo que además del riesgo per se, implica la probabilidad de tener un peor estado de salud. La habilidad y la experiencia, así como el entrenamiento en la realización de las tareas podrían ayudar a prevenir los daños, pero el tipo de contratación por cortos periodos de tiempo y la formación inadecuada que se ofrece en ocasiones actúan de forma negativa favoreciendo la aparición del daño.

Los TME en cifras en el sector agrario

El OECT editan anualmente diferentes documentos en los que se analizan los accidentes de trabajo por sobreesfuerzo, a partir de los datos del sistema Delt@, centrándose el estudio en aquellos cuyo código de la variable Forma es 71 (Sobresfuerzo físico - sobre el sistema musculoesquelético).

A continuación se destaca la información relativa al sector agrario de los datos notificados en 2016.

Para conocer las actividades más afectadas por los ATJT por sobresfuerzos se presentan los índices de incidencia específicos por división de actividad. los índices de incidencia de accidentes por sobresfuerzo por actividad se estimaron expresando el número de accidentes por sobresfuerzos por cada 100.000 afiliados con la contingencia cubierta de esa actividad. Índices de incidencia de ATJT por sobresfuerzos según división de actividad.

ATJT 2016: Actividades con mayores índices de incidencia por sobresfuerzos.

 

División de actividad de la empresa

ATJT por sobresfuerzo

Afiliados

I.I. sobresfuerzo específico de actividad

01. Agricultura, ganadería, caza y Servicios relacionados

8.201

591.007

1.387,6

02. Silvicultura y explotación forestal

805

16.567

4.859,1

TOTAL DE ACTIVIDADES

189.734

14.538.018

1.305,1

Cabe destacar que la silvicultura y explotación forestal se encuentra entre las actividades con mayor índice de incidencia por sobreesfuerzo, concretamente la segunda, solo por detrás de Extracción de antracita, hulla y lignito. Para calcularlo, se obtiene la razón de índices de incidencia por sobreesfuerzos, que se calcula como el cociente entre el índice de Incidencia sobresfuerzos específico de división de actividad y el índice de Incidencia sobresfuerzos del total de actividades. En el caso de silvicultura y explotación forestal, la razón de índices de incidencia es de 3,72.

La zona corporal más afectada es la espalda con valores próximos al 40%, seguida de la pierna (entre 15-20%) y hombro y brazo.

ATJT 2016: Distribución de los ATJT por sobresfuerzos según localización en cada división de actividad (datos en porcentajes).

División de actividad

Cuello

Espalda

Hombro

Brazo

Muñeca

Mano

Pierna

Otras localizaciones

Total

Agricultura, ganadería, caza y servicios

4,3

39,4

7,6

5,4

5,5

3,1

13,4

21,3

100,0

Silvicultura y explotación forestal

3,0

34,5

8,3

5,1

3,2

1,9

19,3

24,7

100,0

Total de actividades

5,5

38,0

9,2

6,0

5,6

2,4

13,5

19,8

100,0

Por último, cabe destacar que la silvicultura y explotación forestal se encuentra entre las actividades con mayor índice de incidencia por sobreesfuerzo, concretamente la segunda, solo por detrás de Extracción de antracita, hulla y lignito. Para calcularlo, se obtiene la razón de índices de incidencia por sobreesfuerzos, que se calcula como el cociente entre el índice de Incidencia sobresfuerzos específico de división de actividad y el índice de Incidencia sobresfuerzos del total de actividades. En el caso de silvicultura y explotación forestal, la razón de índices de incidencia es de 3,72.

Para el estudio de las enfermedades profesionales (EE PP) se trabaja con la información suministrada por la Dirección General de Ordenación de la Seguridad Social (base informatizada y anonimizada correspondiente a las notificaciones a CEPROSS ). Debido a las propias características de la notificación de las enfermedades profesionales y al proceso de clasificación y cierre de los partes, para su análisis no se emplean datos del último año, sino que se seleccionan los partes cerrados notificados a CEPROSS y clasificados como Enfermedad Profesional en la variable “tipo de proceso al cierre”. En este caso, aportamos el análisis del periodo 2007-2014. Durante ese periodo se contabilizaron un total de 124.568 partes cerrados de enfermedades profesionales notificados. De estos, 1.438 corresponden al sector Agrario (CNAE a tres dígitos del 11 hasta el 24).

En cuanto a la evolución en el tiempo, desde 2007, año de inicio de las comunicaciones a CEPROSS, se puede observar una tendencia al alza, debida a las actividades de cultivos perennes y no perennes y producción ganadera especialmente, que se estabiliza al final de la serie debido a la disminución de notificaciones en cultivos perennes. Habrá que esperar a los próximos años para ver si se confirma esta tendencia.

Gráfica de la evolución EE PP en el sector agrario

Durante este tiempo, la mayor parte de las enfermedades profesionales por actividad se han producido en cultivos no perennes y perennes que, de forman conjunta, suponen el 56%. A cierta distancia se encuentra la producción ganadera con casi el 18%, seguida de las actividades de apoyo a la agricultura y ganadería.

Gráfica de la distribución porcentual de EE PP en el sector agrario

Al analizar los datos por los grupos de enfermedad establecidos en el Real Decreto 1299/2006, se puede observar que la mayor parte de los partes notificados, casi el 75%, son enfermedades producidas por agentes físicos. Aquí hay que destacar que, de los diagnósticos de este grupo, salvo un 1% que son hipoacusias y un 0,1% que son radiaciones ionizantes, el restos son enfermedades que pueden encuadrarse dentro de lo que denominamos TME, ya que se refieren a patologías osteomusculares y de tejidos blandos.  Es decir, que prácticamente el 73% de todas las enfermedades profesionales en el sector son TME.

Gráfica de la distribución porcentual de EE PP en el sector agrario por enfermedad


Le siguen en importancia, aunque ya a mucha distancia, las enfermedades producidas por agentes biológicos y las enfermedades por inhalación de sustancias, seguidas muy de cerca por las enfermedades de la piel.

¿Cómo se producen los TME?

Los TME se pueden producir por distintos mecanismos. En ocasiones, aparecen de forma inesperada al coger una determinada carga pesada o al realizar un movimiento brusco. En otras ocasiones se producen por la sobrecarga continua en determinadas articulaciones y entonces el comienzo es lento y la patología avanza poco a poco, aumentando la sintomatología con el tiempo. En general, podemos asimilar las agudas con los accidentes de trabajo por sobreesfuerzo y las crónicas con las enfermedades profesionales que cursan con algún tipo de TME.

Constituyen uno de los problemas de salud laboral prioritarios porque, si bien no son patologías con consecuencias graves o mortales, sí adquieren una elevada importancia debido a su alta frecuencia, en muchos casos requiriendo una baja laboral, con consecuencias económicas para la empresa y la sociedad y, siempre, con sufrimiento por parte del trabajador. Son especialmente importantes en silvicultura y explotación forestal donde presentan unos índices de incidencia muy elevados en relación con el total de actividades.

Las formas crónicas son de aparición lenta y progresiva, de forma que no se tiene en cuenta inicialmente, poco a poco los síntomas van aumentando en frecuencia e intensidad y no desaparecen con el descanso e incluso ni siquiera con las vacaciones, se cronifican y el daño se hace permanente.

Como decíamos anteriormente las podemos asimilar a las enfermedades profesionales. En el sector agrario, las más frecuentes con una gran diferencia serían la epicondilitis y epiitcleitis de codo y antebrazo, la tendinitis de muñeca y mano y el síndrome del túnel carpiano.

Evaluación y prevención

Cuando se trata de actividades sin intención deliberada de utilizar agentes biológicos, el proceso de evaluación de riesgos es complejo ya que algunos de los puntos que se deben considerar quedarán bajo la forma de probabilidades. Es importante obtener la mayor información posible sobre la exposición, a fin de poder adoptar las medidas preventivas más adecuadas atendiendo a la actividad realizada. Con este objetivo es importante conocer la “cadena de infección”, que describe la secuencia de pasos en la transmisión de un agente biológico: proliferación, liberación al ambiente y contacto con el trabajador. Este conocimiento permitirá seleccionar e implantar las medidas preventivas adecuadas con el fin de impedir el contacto del agente biológico con el trabajador.

Esta cadena de transmisión consta de varios eslabones o etapas:

  • El reservorio. Es el medio físico (suelo, agua, otro ser vivo, etc.) donde un agente biológico en cuentra las condiciones favorables para su desarrollo. Constituye el foco de contaminación.
  • La exposición del trabajador al agente biológico. Viene caracterizada por la dispersión del agente biológico, es decir, por las posibles formas o soportes en los que el agente biológico puede pasar del reservorio al ambiente (por ejemplo: formación de bioaerosoles) o por el acceso del trabajador al mismo.
  • El mecanismo de transmisión del agente bioló­gico. Es el mecanismo por el que el agente biológico resulta infeccioso.
  • La vía de entrada al organismo.
  • El trabajador. La gravedad de las consecuencias tras la exposición dependerán de la patogenicidad del agente biológico, de la dosis y de la susceptibilidad individual del trabajador.

Imagen de un ganadero en su ganaderíaLa evaluación se efectuará teniendo en cuenta toda la información disponible y, en particular:

a) La naturaleza de los agentes biológicos a los que estén o puedan estar expuestos los trabajadores y el grupo a que pertenecen, de acuerdo con la tabla y criterios de clasificación contenidos en el anexo II. Si un agente no consta en la tabla, el empresario, previa consulta a los representantes de los trabajadores, deberá estimar su riesgo de infección, a efectos de asimilarlo provisionalmente a los incluidos en uno de los cuatro grupos previstos en el mismo. En caso de duda entre dos grupos deberá considerarse en el de peligrosidad superior.La evaluación de riesgos debe referirse a todas las categorías de agentes biológicos existentes; por ejemplo: cuando se ha detectado la presencia o posible presencia de agentes biológicos infecciosos clasificados en distintos grupos de riesgo; cuando los agentes biológicos presentes pueden ocasionar más de un tipo de efecto (infección, alergia o toxicidad); o cuando los agentes biológicos, aun perteneciendo al mismo grupo, tienen características diferenciales que pueden resultar en una selección y aplicación de medidas preventivas distintas.

b) Las recomendaciones de las autoridades sanitarias sobre la conveniencia de controlar el agente biológico a fin de proteger la salud de los trabajadores que estén o puedan estar expuestos a dicho agente en razón de su trabajo.

c) La información sobre las enfermedades susceptibles de ser contraídas por los trabajadores como resultado de su actividad profesional.

d) Los efectos potenciales, tanto alérgicos como tóxicos, que puedan derivarse de la actividad profesional de los trabajadores.

e) El conocimiento de una enfermedad que se haya detectado en un trabajador y que esté directamente ligada a su trabajo.

f) El riesgo adicional para aquellos trabajadores especialmente sensibles en función de sus características personales o estado biológico conocido, debido a circunstancias tales como patologías previas, medicación, trastornos inmunitarios, embarazo o lactancia

La prevención de los riesgos mediante actuaciones encaminadas a romper la cadena de infección será tanto más eficaz cuanto más arriba de la cadena se integre, es decir, será más eficaz la actuación sobre el foco origen de la contaminación que sobre el medio de propagación y está mejor que la actuación sobre el trabajador.

En el caso del sector agrario, una relación no exhaustiva de medidas preventivas de carácter general podrían ser:

  • Máxima reducción posible del número de trabajadores expuestos.
  • Utilización de medidas de protección colectiva y/o medidas de protección individual cuando la exposición no pueda evitarse por otros medios.
  • Establecimiento de formas correctas de trabajo, gestión de residuos y manipulación de materiales susceptibles de estar contaminados (abono, agua de riego...).
  • Control de reservorios y vectores de ciertas enfermedades (roedores y otros animales): desratización.
  • Señalización en las zonas de trabajo que determine la evaluación de riesgos, de la señal de peligro biológico y otras señales pertinentes, como las de prohibición de comer, beber y fumar.
  • Quitarse las ropas de trabajo y los equipos de protección individual que puedan estar contaminados por agentes biológicos al salir de la zona de trabajo, así como la disposición de un lugar determinado para el almacenamiento adecuado de dichos equipos de protección individual y ropa de trabajo, separado de la ropa de calle.
  • No beber, comer o fumar durante la manipulación de la tierra y hasta que no se hayan lavado las manos y los brazos con abundante agua.
  • Disposición por parte de los trabajadores, dentro de la jornada laboral, de al menos 10 minutos para su aseo personal antes de la comida y otros 10 minutos antes de abandonar el trabajo.
  • Existencia de cuartos de aseo apropiados con retrete y productos para la limpieza ocular, duchas y antisépticos para la piel.
  • Presencia en buen estado del botiquín de primeros auxilios.
  • Desinfección de lesiones y vendaje de pequeños cortes y abrasiones en la piel.
  • Establecimiento de un control sanitario previo y continuado de los trabajadores.
  • Usar ropa de manga larga con bandas ajustadas en tobillos y muñecas con repelente de insectos, para evitar la adhesión de garrapatas.
  • Vacunación
  • Almacenamiento en condiciones de humedad y temperatura que no favorezca la aparición de moho, para evitar la presencia en el ambiente de micotoxinas.
  • Limpieza de las estructuras de almacenamiento, eliminando todo indicio de grano derramado, polvo, etc.; eliminar el polvo del equipo y la maquinaria de manipulación y desinfectar los sacos y cestos.
  • Adopción de medidas de control en la generación de polvo. Trabajar en áreas bien ventiladas y usar ventiladores de extracción.
  • Control veterinario y vacunación de los animales de las diferentes cabañas ganaderas con las que se trabaje
  • Desparasitación periódica de los animals
  • Tratamiento adecuado de animals enfermos y de cadáveres.
Actividades con exposición

Dentro de la agricultura, silvicultura o jardinería, las actividades con posible exposición a agentes biológicos serían las siguientes:

  • Siembra y manipulación de la tierra, por contaminación de los suelos por agentes biológicos que no se encuentren de forma natural en los suelos, consecuencia del contacto con heces u orines infectados o aguas residuales fundamentalmente.
  • Abonado, por el uso de estiércol o compost
  • Riego, porel uso de aguas residuales o por contaminación de las aguas de riego
  • Recolección, transporte y almacenaje,donde son frecuentes la exposición a endotoxinas de bacterias gram negativas o micotoxinas derivadas de la presencia de moho, dando lugar, sobretodo, a riesgos de tipo respiratorio y dermatológico.
  • Poda, clareo, desbrozado, donde pueden producirse cortes y heridas que pueden suponer una vía de entrada de los microorganismos por vía parenteral.
  • Limpieza de residuos y de fuentes y estanques, en las tareas de jardinería.
  • Control biológico de plagas y aplicación de bioplaguicidas.

Imagen de un criador de cerdos trabajandoEn la actividad ganadera el principal riesgo sería el de zoonosis, siendo las actividades con mayor exposición las siguientes:

  • Asistencia al parto de animales, por inhalación de aerosoles producidos durante el parto
  • Atención a las crías
  • Alimentación del ganado
  • Traslado de la ganadería
  • Ordeño de razas de aprovechamiento lechero
  • Esquileo de ovejas, por inhalación de esporas
  • Cuidado de las pezuñas, por riesgo de heridas que suponga una vía de entrada para los mircroorganismos
  • Amputación de cornamenta en bovinos
  • Realización de tratamiento preventivo de enfermedades infecciosas en animales
  • Cuidado de animales enfermos
  • Limpieza de animales y sus instalaciones, por la presencia de endotoxinas o micotoxinas que produzcan enfermedades respiratorias.