Información de ayuda para la introducción de datos relativos a la prevención/control del riesgo por exposición dérmica a sustancias químicas

 

Cuando se ha identificado un problema de contaminación cutánea, es necesario prevenirlo o controlarlo de forma eficaz. en la práctica, la exposición de la piel se produce a través de una combinación de procesos de transferencia de materia, a los que es necesario eliminar o controlar aplicando buenas prácticas de higiene industrial, mediante una o más medidas de prevención y/o control de la exposición existentes.

La legislación europea sobre productos químicos peligrosos exige seguir el principio de STOP, que significa actuar en el siguiente orden: Sustitución del peligro, después tener en cuenta medidas de control Técnico, a continuación, medidas Organizativas y, por último, protección Personal si las medidas antes mencionadas no ofrecen suficiente protección.

PASO 1. Sustitución por sustancias o procesos menos peligrosos

 

La Sustitución se puede conseguir de dos formas:

·         mediante la eliminación/sustitución del agente químico que puede provocar efectos reversibles o irreversibles sobre la salud, después de la exposición de la piel;

·         mediante la sustitución del proceso o técnica de trabajo en su totalidad.

Haga su selección y compruebe cómo se ha reducido el riesgo.

 

PASO 2. Mejoras Técnicas

 

Se pueden aplicar medidas de control técnico mediante contención o ventilación.

·         Encerramiento, contención, segregación o cualquier otra modificación técnica del proceso para aislar la fuente de peligro.

Los sistemas cerrados (por ejemplo, el uso de sistemas de adición de reactivos automatizados completamente cerrados) pueden ser muy eficaces a la hora de controlar la exposición de la piel. Dichos sistemas básicamente eliminan el riesgo, puesto que ya no existe ninguna posibilidad de exposición de la piel a los productos químicos en condiciones normales de funcionamiento. No obstante, es importante señalar que habrá una potencial exposición de la piel durante las operaciones de mantenimiento y reparación y, por consiguiente, se necesitarán medidas de control específicas y claramente definidas para estas operaciones. La segregación significa separar al trabajador de la fuente de peligro instalando un elemento de protección entre ellos.

·         Instalación de ventilación por extracción localizada cerca de la fuente de peligro para eliminar el agente químico del lugar de trabajo (si se trata de aerosol, líquido o sólido).

En el caso de aerosoles líquidos o sólidos (neblinas, polvos, etc.), existe la posibilidad de reducir la exposición mediante la extracción localizada. En la práctica, muchos sistemas de extracción localizada no funcionan correctamente. Al planificar una instalación nueva, compruébese su rendimiento en condiciones reales antes de considerar fiable su eficacia. Esta comprobación se debe repetir cada año, ya que los filtros y conducciones pueden acumular suciedad durante el funcionamiento con la consiguiente reducción de su capacidad para eliminar los aerosoles.

Haga su selección y compruebe cómo se ha reducido el riesgo.

 

PASO 3. Mejoras organizativas

 

·         Controles organizativos para excluir o restringir el acceso a aquellas zonas donde hay riesgo de exposición.

Después de haber encerrado el producto químico peligroso en la medida de lo posible, la siguiente opción es modificar el proceso para reducir al mínimo las operaciones de manejo manual. Esto se puede llevar a cabo utilizando sistemas de control remoto o mecánico. Por ejemplo, la industria electrónica aplica pegamentos a base de metacrilato a las placas de circuitos mediante sistemas de control remoto.

Otra forma de controlar la exposición es evitar o reducir al mínimo la necesidad de entrar en las zonas donde haya riesgo de exposición de la piel.

Haga su selección y compruebe cómo se ha reducido el riesgo.

 

PASO 4. Medidas de protección

 

·         Equipo de protección individual (EPI) que se va a entregar y que van a llevar puesto los trabajadores para separarles del peligro.

Los EPI para el control de la exposición de la piel debe usarse solamente como una última opción, cuando otros métodos de control no sean razonablemente aplicables. Merece la pena señalar que, hablando en términos generales, puesto que el uso del EPI genera una sensación de incomodidad en el trabajador, se debería evitar dicho uso en la medida de lo posible. Sin embargo, en situaciones en las que la exposición sea inevitable y pueda provocar efectos sobre la salud, será necesario el uso del EPI, pero es importante recordar que los EPI tienen varias limitaciones:

·         Un EPI solamente puede proteger a quien lo lleva;

·         Un EPI se tiene que seleccionar cuidadosamente;

·         Es necesario ponerse, llevar puesto y quitarse el EPI correctamente;

·         Un EPI puede limitar la movilidad o la capacidad para comunicarse de la persona que lo lleva;

·         La eficacia continuada del EPI dependerá de un correcto mantenimiento, formación del usuario y cumplimiento de unas buenas prácticas de trabajo.

A la hora de seleccionar el EPI, se debe prestar atención para asegurarse de que la calidad, construcción y mantenimiento proporcionan el nivel de protección necesario. El EPI debe ajustarse a las circunstancias de la exposición, pero no debe interferir en el trabajo, ya que ello puede disuadir de su uso. Por otra parte, un determinado EPI puede funcionar bien en una situación y fallar en otra, aunque parezcan similares. Cuando se trabaja con sustancias peligrosas, el EPI debe seleccionarse cuidadosamente atendiendo a la tarea y al riesgo químico específicos.

Si el EPI se lleva puesto o se selecciona de forma incorrecta, aumentará el riesgo de exposición, ya que el contaminante puede quedar retenido dentro del EPI en contacto con la piel no protegida.

Los empresarios deben proporcionar EPI que estén fabricados de conformidad con las normas Europeas (EN) armonizadas apropiadas, que sean compatibles con las personas que los lleven, con el trabajo a realizar y con cualquier otro EPI que lleven puesto (protectores auditivos, gafas protectoras y/o protección respiratoria, por ejemplo).

A modo de resumen, se debe tener siempre presente que, para un trabajo específico, el EPI que se adapta mejor al trabajador es el que debe ser elegido, siempre que sea compatible con otros EPI necesarios, de que cumpla la normas EN aplicables y con las exigencias específicas del lugar de trabajo concreto.

Los empresarios también deben proporcionar a los empleados información, formación, instrucciones e instalaciones adecuadas para la entrega, uso, limpieza, almacenamiento y mantenimiento de los EPI. Los empleados deben llevar puestos los EPI correctamente, cuidar de los mismos e informar sobre cualquier pérdida, defectos u otro tipo de problemas.

Se recomienda la consulta de las notas técnicas de prevención del INSHT relativas a la protección individual contra productos químicos:

·         NTP 769: Ropa de protección: Requisitos generales;

·         NTP 748: Guantes de protección contra productos químicos;

·         NTP 747: Guantes de protección: requisitos generales.

 

Haga su selección y compruebe cómo se ha reducido el riesgo.

·         Se entregarán las denominadas cremas barrera, que serán aplicadas por los trabajadores para estabilizar la piel frente a los ataques de riesgos químicos.

Está disponible una amplia variedad de cremas para la piel para uso laboral y generalmente entran en uno de estas dos categorías: cremas para antes o después del trabajo. Las cremas para antes del trabajo, a las que generalmente se denomina cremas "barrera", se han creado para proporcionar una capa protectora entre la piel y la sustancia. Generalmente tienen una formulación que repele el aceite, grasa, disolventes, etc. (denominados "usos secos") o productos a base de agua, tales como ácidos débiles, álcalis. Se asegura que algunas cremas ofrecen protección frente a ambos. Las cremas para después del trabajo son "hidratantes", para fines generales, que se han creado para reemplazar los aceites naturales de la piel, eliminados en el lavado y la acción disolvente de sustancias sobre la piel.

Las cremas para la piel se definen como cosméticos y, como tal, se contemplan en la normativa de seguridad de productos cosméticos. En esta normativa no está previsto actualmente ningún requisito de una prueba de eficacia, pero es probable que la legislación de la UE introduzca esto como un requisito. Actualmente, ninguna de estas cremas está certificada como EPI, porque no cumplen con la correspondiente normativa vigente (2).

Las denominadas cremas barrera no pueden proporcionar el mismo nivel de protección que los guantes y no se deben usar como una alternativa a guantes correctamente seleccionados. No se puede contar con las cremas barrera como la principal protección cutánea, ya que no hay información acerca del índice de penetración de los productos químicos a través de las cremas. Habitualmente las personas no aplican las cremas en ciertas zonas de su piel expuesta y, por lo tanto, no se puede garantizar una cobertura completa de la piel. Además, no siempre queda claro si la barrera se ha eliminado, dañado o ha disminuido en cuanto a espesor. Y, sobre todo, no se dispone de una documentación y unos métodos de prueba fiables acerca de la eficacia de la barrera. Por esta razón, como se ha dicho, además de no ser un EPI, las cremas no se deben considerar un método o elemento de protección equivalente a un EPI (3).

No obstante, las cremas para la piel pueden desempeñar una función importante en un programa general de cuidado de la piel. Por ejemplo, el uso de una crema para antes del trabajo puede contribuir a la eliminación del polvo en el lavado, disminuyendo la probabilidad de que se utilicen potentes limpiadores abrasivos o disolventes. Las cremas para después del trabajo son especialmente beneficiosas en cuanto que contribuyen a restaurar el contenido de humedad natural de la capa superficial de la piel (estrato corneo) y se deben utilizar regularmente después de cada lavado.

Se recomienda la consulta de publicaciones periódicas del INSHT referentes al cuidado de la piel en el trabajo:

·         Erga Noticias. Número 77. Año 2003. El cuidado de la piel en el trabajo;

·         Erga Formación Profesional. Número 42. Año 2004. El cuidado de la piel en el trabajo.

 

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