¿Cuándo debe tener duchas un centro de trabajo?

¿Cuándo debe tener duchas un centro de trabajo?

La necesidad de duchas en un lugar de trabajo dependerá de si lo exige una normativa específica (p. ej.: amianto, cancerígenos, agentes biológicos…) o el trabajo desarrollado implica suciedad, contaminación o elevada sudoración. No todo el personal de un centro de trabajo necesitará duchas, sólo aquellos puestos con las implicaciones comentadas anteriormente.

Es importante aclarar el concepto de elevada sudoración, ya que no bastará con sudar, sino que la sudoración ha de ser evidente, notablemente visible y objetivable.

La temperatura interna del cuerpo aumenta de manera proporcional a la carga de trabajo y a la tasa metabólica durante el ejercicio, independientemente de las condiciones ambientales. Consecuentemente, este incremento en la carga ergométrica produce un aumento en la temperatura interna del cuerpo debido a que la producción de calor metabólico excede la razón de disipación del mismo. Cuando debe disiparse más calor que lo que puede lograrse por conducción y radiación, se inicia el fenómeno de sudoración.

Como criterio técnico objetivable para determinar si una sudoración es excesiva o no, se puede utilizar el consumo metabólico o tasa metabólica media.

Podríamos estimar, en términos generales, que ya con una tasa metabólica moderada (entre 131-200 w/m2), equivalente a un gasto de 203-311 kcal/h, la sudoración sería evidente y, por lo tanto, sería necesaria la existencia de duchas. A modo de ejemplo indicamos algunas actividades con una tasa metabólica moderada: un trabajo sostenido de manos y brazos como clavar clavos, conducción de vehículos, manipular un martillo neumático o caminar a más de 2,5 km/h.

Para calcular el consumo metabólico o tasa metabólica media se puede emplear: